Vitamina D: Estudio Confirma Vínculo Causal entre Déficit y Riesgo de Demencia
Editado por: Olga Samsonova
La vitamina D, que funciona como una hormona, es esencial para múltiples sistemas orgánicos, incluyendo el metabolismo óseo, la respuesta inmunitaria y los procesos cognitivos. Investigaciones recientes han establecido una conexión causal entre la deficiencia severa de este nutriente y una intensificación de la fatiga, un efecto particularmente observado en mujeres de edad avanzada. Este déficit nutricional afecta la capacidad del tracto gastrointestinal para asimilar minerales clave como el calcio y el fósforo, lo que se traduce clínicamente en debilidad y dolor muscular.
Hallazgos pioneros han demostrado una vinculación causal entre la carencia crítica de esta vitamina y un incremento en la probabilidad de desarrollar demencia, además de asociarse con una reducción en los volúmenes cerebrales. Científicos han postulado que, en ciertas cohortes poblacionales, hasta un 17 por ciento de los casos de demencia podrían prevenirse si los niveles de vitamina D se mantuvieran dentro del rango normal, específicamente por encima de 50 nmol/L. Un estudio de la Universidad del Sur de Australia, que analizó datos de 294,514 participantes del Biobanco del Reino Unido, utilizó la aleatorización mendeliana para confirmar este efecto causal de la deficiencia de vitamina D sobre la demencia.
La profesora Elina Hyppönen, líder de la investigación y directora del Centro Australiano para la Salud de Precisión, indicó que, si bien se sospechaba de la implicación de la vitamina D en enfermedades neurocognitivas, la evidencia causal era difícil de obtener debido a las limitaciones éticas de los ensayos clínicos tradicionales. Este tipo de investigación novedosa busca determinar si la mejora en el estatus vitamínico puede ofrecer beneficios protectores para la salud cerebral, reforzando la necesidad de erradicar la deficiencia.
En cuanto a la dosificación, existe un debate sobre los niveles considerados óptimos. Mientras que el Instituto de Medicina (IOM) sugiere 600 a 800 Unidades Internacionales (UI) diarias enfocándose solo en la salud ósea, otros expertos, como los del Consejo de Vitamina D, consideran que dosis superiores, que se logran con ingestas de 1,800 a 4,000 UI diarias, son más adecuadas para la salud general y la longevidad. La International Osteoporosis Foundation (IOF) aboga por concentraciones séricas de 25(OH)D superiores a 30 ng/ml (75 nmol/L), lo cual podría requerir suplementación de 800 a 1,000 UI diarias. Los profesionales de la salud suelen recomendar a los adultos mantener concentraciones óptimas, sugiriendo una ingesta diaria que oscila entre las 1,000 y 2,000 UI para la población general.
La vitamina D, al atravesar la barrera hematoencefálica, interactúa con receptores en neuronas y células gliales, ejerciendo efectos neuroprotectores, antiinflamatorios y antioxidantes, lo cual subraya su rol en la prevención de síndromes como el Alzheimer. Estudios recientes, como el publicado en 2023, exploran la suplementación en cohortes mayores de 60 años, encontrando una menor incidencia de demencia en quienes recibieron suplementos, sugiriendo que la intervención temprana, antes del deterioro cognitivo significativo, podría ser especialmente beneficiosa. No obstante, la cautela es primordial: los especialistas advierten contra la automedicación con dosis elevadas, insistiendo en que la determinación precisa del estatus requiere un análisis sanguíneo para evitar efectos adversos, como la hipercalcemia.
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Fuentes
Internewscast Journal
University of South Australia
The London Osteoporosis Clinic Editorial Team
MedPodLA - Daniel, Ghiyam MD - Beverly HIlls CA 90210 - A4M
Dr. Raj Dasgupta (2026) - Sleep Advisor
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