Velocidad de Marcha: Biomarcador Predictivo del Deterioro Cognitivo en Adultos Mayores
Editado por: Olga Samsonova
La velocidad al caminar se consolida como un biomarcador accesible y multifacético para evaluar la salud general, sintetizando el estado de los sistemas motor, visual y nervioso del individuo. Investigaciones lideradas por el psicólogo Alexander Nigel William Taylor y el especialista en ciencias del deporte Marco Arcestein han subrayado la importancia de la cadencia de la marcha en este contexto.
Estudios longitudinales, como los llevados a cabo por la Universidad de Duke y el King's College de Londres, indican que una velocidad de marcha lenta durante la mediana edad se correlaciona con un envejecimiento biológico y cerebral acelerado, incluso décadas antes de la vejez. Una cadencia considerada normal, que se sitúa entre 1.0 y 1.4 metros por segundo (aproximadamente 5 kilómetros por hora), se asocia directamente con una reserva muscular y una resistencia física óptimas.
En contraste, una velocidad de deambulación inferior a 0.8 metros por segundo funciona como una señal de alerta que sugiere un envejecimiento prematuro, una reducción de la fuerza muscular y un aumento de los riesgos sanitarios a largo plazo, incluyendo patologías crónicas y una mayor mortalidad. Investigaciones realizadas en Chile han confirmado que los adultos mayores con una velocidad de marcha más lenta presentan un riesgo significativamente mayor de deterioro cognitivo en comparación con aquellos que mantienen un paso normal.
Para una evaluación más detallada de la reserva cognitiva, los especialistas proponen la prueba de doble tarea, que exige al individuo ejecutar una actividad mental mientras mantiene la marcha. La desaceleración durante este ejercicio puede indicar un declive en las funciones cognitivas, aunque este método no sustituye un diagnóstico médico exhaustivo. De hecho, la interferencia en tareas duales, como caminar mientras se resuelve un cálculo mental, se ha identificado como un predictor de caídas, lo que subraya la interconexión entre la función motora y las funciones ejecutivas.
La evidencia científica acumulada sugiere que una velocidad de marcha más lenta puede preceder al diagnóstico médico de deterioro cognitivo hasta por 10 años, posicionándola como un marcador temprano de riesgo. Además, análisis han demostrado que individuos de 45 años que caminan más despacio presentan un menor volumen cerebral total y un grosor cortical reducido en comparación con sus pares más veloces. La lentitud en la marcha puede reflejar factores subyacentes como la aterosclerosis o la acumulación de proteínas beta-amiloide y tau en el cerebro, asociadas al Alzheimer.
Por lo tanto, la monitorización constante de la velocidad de la marcha se establece como un instrumento no invasivo de valor para la detección precoz de cambios asociados a la edad y para la implementación oportuna de intervenciones enfocadas en la actividad física y el bienestar integral.
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Fuentes
championat.com
Zakon.kz
Здоровье Mail
Чемпионат
Osnmedia.ru
Наука Mail
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