Estudios Recientes Vinculan el Videojuego Complejo Moderado con Beneficios Cognitivos

Editado por: Olga Samsonova

El consenso científico actual, basado en investigaciones concluidas en 2024 y 2025, sugiere que la participación moderada en videojuegos complejos fomenta el desarrollo de capacidades cognitivas superiores y puede mitigar el envejecimiento cerebral. Esta postura revisa la visión tradicional que consideraba los juegos digitales meramente como una distracción o un promotor del sedentarismo cognitivo, destacando la transferencia de habilidades que superan a los ejercicios de entrenamiento mental más sencillos.

Un estudio fundamental publicado en 2024 en la revista NeuroImage, liderado por Carlos Coronel, investigador asociado al Trinity College Dublin y a la Universidade Adolfo Ibáñez, examinó a 31 jugadores frecuentes del título de estrategia en tiempo real StarCraft II. Al comparar sus datos cerebrales con un grupo de control de 31 no jugadores, los resultados mostraron una eficiencia superior en el procesamiento de información y una mayor conectividad en regiones cerebrales esenciales para la función ejecutiva y la atención visual. Ampliando esta línea, una indagación de 2025 en Nature Communications correlacionó una mayor experiencia en videojuegos, comparándolos con disciplinas como el arte o la música, con una ralentización en el proceso de envejecimiento cerebral.

Específicamente, los cerebros de los jugadores experimentados exhibieron una apariencia biológica hasta cuatro años más joven en relación con su edad cronológica. Este trabajo, que analizó datos de EEG y MEG en más de 1,400 participantes, propone que la complejidad cognitiva inherente a estos pasatiempos ayuda a preservar las conexiones neuronales. Los beneficios se extendieron a los novatos: un experimento con 24 principiantes que dedicaron 30 horas a StarCraft II en un lapso de tres a cuatro semanas mostró una atenuación en su 'edad cerebral' relativa a un grupo de control que practicó el juego de reglas fijas Hearthstone.

El profesor Coronel enfatizó que, si bien la práctica continua optimiza los resultados, los beneficios cognitivos son accesibles sin necesidad de alcanzar un nivel experto. Los videojuegos de acción, como los shooters en primera persona, demuestran un impacto positivo debido a la exigencia de tomar decisiones ultrarrápidas en entornos visuales dinámicos. C. Shawn Green, catedrático de Psicología en la University of Wisconsin-Madison, señaló que este entrenamiento optimiza la atención a la información visual y la capacidad de aprendizaje. Estudios previos, respaldados por el Office of Naval Research, indicaron que 45 horas de juego de acción aceleraban el aprendizaje en pruebas cognitivas no relacionadas, funcionando como un equivalente al entrenamiento físico para las habilidades perceptivo-cognitivas.

No obstante, la comunidad científica subraya la necesidad de equilibrio. Aaron Seitz, director del Brain Game Center for Mental Fitness and Well-being en Northeastern University, indicó que la mayoría de los estudios beneficiosos se centraron en sesiones de entre 30 minutos y una hora. Seitz sugiere que el valor reside en el desafío constante, buscando actividades que resulten "molestas y difíciles", citando títulos como Call of Duty, Halo, Fortnite, Overwatch y Splatoon. Coronel concluyó que la actividad cognitiva, como el gaming, debe integrarse en un régimen integral para la salud cerebral que incluya obligatoriamente actividad física, sueño reparador e interacción social, reconociendo que ningún hábito constituye una panacea única para el bienestar neuronal.

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Fuentes

  • Publico

  • Northeastern University

  • Noticias R7

  • G1 - Globo

  • On Wisconsin Magazine

  • Infobae

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