Aumento de la Regulación Global Contra Alimentos Ultraprocesados Impulsa Cambios Dietéticos
Editado por: Olga Samsonova
La salud pública mundial enfrenta una intensificación en las advertencias sobre los alimentos ultraprocesados (UPF), sustancias vinculadas a patologías graves que se extienden por el planeta. Esta creciente preocupación se traduce en acciones regulatorias concretas en diversas jurisdicciones, buscando reorientar los patrones dietéticos de la población. El núcleo de estas intervenciones se centra en limitar la exposición, especialmente entre los grupos más vulnerables, como la infancia, y en promover el consumo de alimentos en su estado más natural.
El Reino Unido ha sido proactivo en esta materia, implementando normativas estrictas que entraron en vigor el 5 de enero de 2026. Estas reglas prohíben la publicidad de comida basura en plataformas digitales en todo momento y restringen los anuncios televisivos de productos altos en grasas, sal o azúcares saturados antes de las 9 de la noche. El objetivo declarado de esta medida británica es sustraer miles de millones de calorías de las dietas infantiles anualmente, fomentando así decisiones alimentarias más saludables para los menores. Se proyecta que esta política ayude a eliminar cerca de 7.200 millones de calorías extra de la dieta infantil cada año y podría evitar unos 20.000 casos de obesidad, generando un ahorro estimado de 2.000 millones de libras para el NHS. La prohibición abarca trece categorías de alimentos, incluyendo bebidas gaseosas, chocolatinas, galletas y pizzas.
Paralelamente, en Estados Unidos, las Guías Alimentarias para Estadounidenses 2025-2030 han marcado un punto de inflexión en la política nutricional federal. Este documento, publicado por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, aconseja explícitamente restringir los artículos altamente procesados, alineándose con el mensaje central de "coman comida real". Las directrices, que influyen en programas federales como las comidas escolares, establecen una recomendación de cero azúcares añadidos para los niños menores de cuatro años. La guía estadounidense, presentada por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., busca combatir una emergencia sanitaria donde casi el 90% del gasto en salud se destina a tratar enfermedades crónicas.
La acción regulatoria se acelera a nivel global, enfocándose en la limitación de ingredientes procesados, a pesar de que el debate sobre la definición precisa de lo que constituye un alimento ultraprocesado continúa. En EE. UU., la FDA está trabajando en una nueva definición que, además de la categorización por procesamiento, incluirá parámetros de calidad nutricional. Las nuevas directrices estadounidenses promueven un patrón dietético basado en proteínas de alta calidad, lácteos enteros, grasas saludables, frutas y verduras, relegando explícitamente a los ultraprocesados. El excomisionado de la FDA, David Kessler, ha respaldado el enfoque integral de las directrices.
Estas medidas representan un cambio significativo en el enfoque de salud pública, pasando de la recomendación a la imposición de límites regulatorios. En el Reino Unido, la restricción publicitaria se compara con prohibiciones previas de anuncios de tabaco y alcohol, según la nutricionista clínica Nuria Rodríguez, quien sugiere que el azúcar debería ser regulado de manera similar. La tendencia mundial indica un esfuerzo coordinado para modificar el entorno alimentario, reconociendo la profunda influencia que la mercadotecnia ejerce sobre las preferencias alimentarias infantiles y el riesgo subsiguiente de sobrepeso y enfermedades crónicas asociadas a la dieta.
15 Vues
Fuentes
Corriere della Sera
JD Supra
ASTHO
The Guardian
GOV.UK
EdNC
Lea más noticias sobre este tema:
¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.
