Expertos Alertan Sobre Riesgos de Salud Cerebral por Uso Nocturno de Móviles
Editado por: Olga Samsonova
Expertos en longevidad, incluyendo a divulgadores como Diego Suárez, han emitido advertencias en 2026 sobre la práctica de mantener teléfonos móviles cerca de la cama, señalando que esta costumbre compromete el sueño reparador y la salud cerebral a largo plazo. La luz azul emitida por estos dispositivos inhibe la producción de melatonina, la hormona clave que regula el descanso nocturno. Esta supresión hormonal se produce incluso cuando los aparatos están en modo avión o emiten niveles bajos de radiación electromagnética, lo cual contradice la creencia popular de que el modo avión elimina todo efecto perjudicial.
La exposición a estímulos lumínicos y electromagnéticos de los teléfonos inteligentes durante las horas de reposo altera las ondas cerebrales, impidiendo que el cerebro alcance las fases de sueño profundo necesarias para la restauración. Diego Suárez enfatiza que el cerebro requiere un entorno de oscuridad absoluta y nula radiación para iniciar su proceso crítico de reparación nocturna. La interrupción de esta regeneración cerebral se considera significativa cuando los niveles de melatonina se ven mermados por la luz azul, un deterioro impulsado por una higiene del sueño deficiente y la constante tentación del dispositivo.
Para mitigar estos riesgos, Suárez recomienda establecer una distancia física de al menos dos metros entre el dispositivo móvil y la superficie de descanso para minimizar la interferencia de ondas y luz residual. No obstante, especialistas de Mayo Clinic sugieren una distancia mínima de 30 centímetros del rostro para reducir la supresión de melatonina al usar la pantalla. La Dra. Lois Krahn, psiquiatra experta en sueño de Mayo Clinic, distingue el problema en que los aparatos son fuentes de luz activa, a diferencia de la lectura en papel tradicional.
El impacto de la calidad del sueño se vincula directamente con riesgos cardiovasculares, ya que la American Heart Association advierte que dormir menos de seis horas incrementa el riesgo de infarto en un 27%. Adicionalmente, estudios de la Universidad de Chicago con 3,500 participantes correlacionaron el uso nocturno de celulares con un 45% más de riesgo de diabetes y mayor resistencia a la insulina. Un metaanálisis publicado en JAMA Psychiatry también vincula el uso nocturno de pantallas con un riesgo duplicado de depresión y mayor ansiedad matutina.
Para los usuarios que dependen del teléfono como despertador, la recomendación profesional es sustituirlo por un reloj despertador tradicional, preferiblemente uno con características de luz natural, para asegurar una transición suave al despertar y proteger el ciclo circadiano. El Dr. Marcos Apud, biohacker y wellness coach, recalca que el objetivo no es demonizar la tecnología, sino adaptar su uso a la biología humana, donde pequeños cambios de hábito pueden generar un impacto sustancial en la calidad de vida.
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Fuentes
HERALDO
C5N
AS.com
Heraldo de Aragón
Información
National Geographic
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