Los perros superdotados pueden aprender nombres de objetos simplemente escuchando a sus dueños

Editado por: Katerina S.

Investigaciones científicas recientes han revelado que un grupo específico de caninos posee habilidades cognitivas excepcionales que les permiten asimilar los nombres de nuevos objetos con solo escuchar las conversaciones de sus propietarios. Estos animales únicos son clasificados por los expertos como «Aprendices de Palabras Superdotados» (Gifted Word Learner, GWL). Un equipo de investigadores, liderado por Shany Dror y sus colegas, centró su estudio en diez de estos perros para analizar los mecanismos detrás de este fenómeno. La capacidad de estos animales para asociar una palabra nueva con su objeto correspondiente, incluso sin una presentación directa y simultánea, los sitúa en un nivel cognitivo comparable al de niños de entre 18 y 23 meses en términos de adquisición de vocabulario. Este hallazgo demuestra que los seres humanos no son las únicas criaturas capaces de vincular un objeto con su denominación mediante la observación de interacciones ajenas.

Los estudios realizados en los entornos naturales donde los perros conviven con sus familias subrayan que el aprendizaje del vocabulario en los perros GWL se apoya en contactos sociales lúdicos, de manera muy similar a cómo los niños pequeños adquieren el lenguaje. A diferencia de los «animales entrenados» estudiados anteriormente, que vivían en cautiverio y pasaban por miles de ciclos de instrucción, estos perros talentosos aprenden a través del juego espontáneo. Científicos de la Universidad de Budapest han trabajado de manera fructífera durante mucho tiempo en el estudio de la inteligencia canina, y sus investigaciones han sentado las bases de muchas de nuestras concepciones actuales sobre las capacidades cognitivas de los perros. En particular, se ha determinado que estos animales pueden memorizar los nombres de juguetes nuevos con gran rapidez y sin necesidad de una preparación formal previa.

El equipo científico descubrió previamente que los perros GWL pueden aplicar etiquetas verbales a juguetes nuevos basándose no solo en sus características perceptivas externas, sino también en su similitud funcional, es decir, en la forma en que se puede interactuar con ellos. Por ejemplo, si un perro ya conoce la palabra para un juguete que se utiliza para jugar a «traer la pelota», puede aplicar ese mismo término a otro objeto apto para el mismo juego, aunque su apariencia física sea completamente distinta. Esto indica que los perros forman categorías mentales basadas en el propósito de los objetos y no únicamente en su aspecto visual, lo que demuestra una flexibilidad cognitiva superior y una comprensión profunda de su entorno lúdico.

En el transcurso de las evaluaciones, cuando se les presentó el desafío de identificar un juguete inédito entre un grupo de nueve objetos ya conocidos, los canes demostraron una precisión del 90% si la instrucción se les dirigía de forma directa. Sorprendentemente, mantuvieron un rendimiento cercano al 80% incluso cuando solo habían captado el nombre de manera indirecta al escuchar conversaciones ajenas, una variación que los expertos consideran estadísticamente irrelevante. Este dato resalta su alta capacidad de atención y flexibilidad cognitiva. Los investigadores señalan que la habilidad para interpretar la comunicación humana en estos perros es verdaderamente asombrosa. Mientras que la mayoría de los canes aprenden fácilmente nombres de acciones como «sentarse» o «tumbarse», solo un grupo reducido muestra la capacidad de memorizar nombres de objetos específicos, como «frisbee» o «cuerda». Se estima que esta habilidad para aprender etiquetas de objetos está presente solo en uno de cada mil perros y no está vinculada a un entrenamiento intensivo.

Este trabajo científico, difundido a través de la revista Current Biology por especialistas de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, en colaboración con expertos de España y Costa Rica, contó con la participación de 41 perros domésticos que ya dominaban al menos cinco nombres de juguetes. El uso de tecnología de electroencefalografía portátil permitió detectar una actividad eléctrica específica en los lóbulos temporales de estos perros al oír un nombre nuevo, un fenómeno muy parecido al procesamiento lingüístico observado en los seres humanos. Esto ratifica que los perros no solo captan la entonación o el lenguaje corporal, sino que establecen una conexión mental genuina entre el significante y el objeto. Razas como el Border Collie suelen encabezar estas listas de inteligencia, destacando casos como el del famoso perro Chaser, quien llegó a recordar más de mil denominaciones distintas. Estos hallazgos son fundamentales para profundizar en nuestra comprensión sobre la evolución del aprendizaje de palabras y la categorización en diversas especies.

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Fuentes

  • Heute.at

  • American Association for the Advancement of Science (AAAS)

  • The Scientist

  • The Korea Times

  • Veterinärmedizinische Universität Wien

  • Heute.at

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