Las hembras caninas demuestran una capacidad superior para evaluar la competencia humana, según un estudio de la Universidad de Kioto

Editado por: Katerina S.

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Un reciente y revelador estudio científico, desarrollado por investigadores de la Universidad de Kioto en Japón, ha arrojado luz sobre una faceta poco explorada de la inteligencia canina: la capacidad de evaluar la destreza de los seres humanos. Esta investigación destaca que los perros, y de manera más pronunciada las hembras, poseen la habilidad de distinguir entre diferentes niveles de competencia técnica en las personas. Este hallazgo representa un avance significativo en nuestra comprensión de la percepción social de los cánidos, desplazando el foco de atención desde el simple comportamiento prosocial hacia una evaluación mucho más sofisticada de las capacidades individuales.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de científicos llevó a cabo una serie de experimentos controlados en los que participaron treinta perros de diversos sexos. Durante las pruebas, los animales observaron a dos actores que intentaban realizar una tarea específica: abrir un contenedor que contenía alimento. El primer actor, definido como el perfil «competente», lograba completar la tarea con gran agilidad en apenas dos segundos. Por el contrario, el actor «incompetente» era incapaz de abrir el recipiente incluso tras intentarlo durante cinco segundos. Para asegurar que los perros percibieran una habilidad constante y no un evento fortuito, los actores repitieron estas acciones con un segundo contenedor, demostrando una estabilidad clara en sus respectivos niveles de destreza.

Una vez establecida la percepción de competencia, se presentó a los perros una nueva situación donde los actores ofrecían cajas similares, una con comida y otra vacía. Los resultados del estudio revelaron una marcada diferencia de género en la toma de decisiones, siendo las hembras quienes mostraron una selectividad mucho más aguda. Las perras no solo fijaron su atención en el actor competente durante un tiempo significativamente mayor, sino que se dirigieron hacia él con total determinación. No obstante, este comportamiento solo se manifestó cuando el tercer contenedor efectivamente albergaba alimento. En los grupos de control donde el recipiente estaba vacío, las hembras no mostraron ninguna preferencia estadística relevante, lo que sugiere una evaluación pragmática de la situación.

La doctora Hitomi Chijiiwa, autora principal de esta investigación, subrayó que estos datos son una prueba fehaciente de que los perros, especialmente las hembras, tienen la facultad de reconocer diversos grados de competencia humana. Según la experta, esta habilidad influye directamente en sus patrones de comportamiento cuando se trata de obtener acceso a recursos vitales. En contraste con la agudeza mostrada por las hembras, los machos del estudio no presentaron preferencias estadísticas significativas, acercándose a ambos actores con una probabilidad prácticamente idéntica. Los investigadores sugieren que esta mayor selectividad en las hembras podría estar vinculada a un desarrollo más avanzado de sus funciones cognitivas sociales.

Esta destreza para juzgar las habilidades humanas podría constituir una ventaja evolutiva fundamental para la especie. Investigaciones previas ya habían confirmado que los perros son capaces de interpretar el comportamiento humano, diferenciando entre actos egoístas y sociales, así como distinguiendo acciones intencionadas de errores accidentales. En conclusión, los perros emplean un enfoque multidimensional para evaluar a las personas, integrando pistas visuales y lenguaje corporal de manera compleja. Esto reafirma su papel como compañeros altamente socializados que procesan activamente la información de su entorno para optimizar su interacción con el mundo humano.

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Fuentes

  • okdiario.com

  • OkDiario

  • El Imparcial

  • PubMed

  • Fear Free Happy Homes

  • Modern Dog Magazine

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