Investigación científica: los gatos perciben a sus dueños como socios igualitarios y no como figuras de dependencia

Editado por: Katerina S.

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Un equipo de investigadores en Hungría ha desarrollado un estudio exhaustivo con el fin de profundizar en la comprensión de la naturaleza de los vínculos entre los gatos domésticos y sus propietarios. El objetivo central de la investigación fue analizar la complejidad de esta conexión, una labor que tradicionalmente se ve obstaculizada por la aversión innata de los felinos a los cambios de ubicación y al transporte. Para sortear este impedimento metodológico, los científicos trabajaron con dos grupos diferenciados de animales, lo que permitió recolectar datos altamente relevantes mientras se minimizaba el impacto del estrés provocado por el traslado a un entorno desconocido.

Los resultados de este experimento, que han sido difundidos a través de la revista científica Applied Animal Behaviour Science, se fundamentaron en la observación de dos grupos específicos: quince gatos de terapia, acostumbrados a interactuar en entornos nuevos, y un grupo de control integrado por trece mascotas domésticas comunes. Cada escenario de interacción dentro de la sala de laboratorio, donde se encontraban presentes tanto el dueño como una persona extraña, fue estrictamente cronometrado para durar menos de dos minutos. Esta brevedad fue esencial para asegurar que las reacciones de los animales fueran lo más naturales y genuinas posible, evitando sesgos por fatiga o habituación.

El análisis detallado del comportamiento reveló patrones fascinantes; los gatos de terapia mostraron una actitud igualmente cordial y abierta tanto hacia sus propietarios como hacia los desconocidos. Estos animales iniciaban el contacto, se frotaban y participaban en juegos con ambos individuos con un entusiasmo equivalente. En contraste, los gatos domésticos convencionales, que no contaban con un historial de desplazamientos frecuentes, exhibieron una actitud de desapego mucho más marcada. En su caso, se observó una falta de respuesta significativa ante la presencia de su dueño, mostrando una indiferencia similar a la que manifestaron frente al extraño.

De acuerdo con las declaraciones del doctor Péter Pongrácz, autor principal del estudio, el hallazgo más trascendental fue la inexistencia de evidencias estadísticas que sugieran un apego de dependencia hacia el dueño en ninguno de los grupos, incluso en aquellos gatos descritos por sus familias como extremadamente afectuosos. A diferencia de los perros, que tienden a forjar relaciones asimétricas basadas en un modelo de «padre-hijo», los gatos conservan una profunda autosuficiencia. Los expertos sugieren que esta característica está intrínsecamente ligada a su trayectoria evolutiva como depredadores solitarios que no requieren de una estructura social jerárquica para sobrevivir.

Finalmente, los investigadores subrayan que la ausencia de una dependencia emocional manifiesta no debe interpretarse como una falta de afecto o de capacidad para entablar una amistad sólida. La coexistencia entre humanos y felinos es una relación de beneficio mutuo: la sociabilidad del gato le garantiza el acceso a recursos vitales y protección, mientras que los seres humanos reciben una gratificante compensación emocional. No obstante, el estudio concluye que, mientras los perros se volvieron dependientes durante su proceso de domesticación, los gatos han logrado establecer una relación de asociación con el hombre, manteniendo intacta su autonomía y su estatus de socios independientes.

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Fuentes

  • Metro

  • The Independent

  • Клопс

  • МЕТА - META.UA

  • Metro

  • Фокус

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