Investigación Científica Confirma Respuestas de Duelo Complejo en Animales Domésticos

Editado por: Olga Samsonova

La pérdida de un compañero animal inflige un impacto profundo en las dinámicas del hogar, y la investigación contemporánea valida que las especies domésticas, específicamente perros y gatos, manifiestan respuestas complejas asimilables al duelo. Este reconocimiento científico se fundamenta en la similitud de los sistemas de vinculación mamíferos con los humanos, los cuales están intrínsecamente regulados por neuroquímicos clave como la oxitocina y el cortisol. La desestabilización de estos sistemas neuroquímicos ante la desaparición de una figura de apego desencadena respuestas fisiológicas de estrés en el animal.

Los animales domésticos estructuran sus existencias en torno a patrones y rutinas establecidas, reaccionando de manera inmediata a la ausencia de un compañero mediante comportamientos observables, tales como la persistente espera junto a las puertas o una intensificación en las conductas de búsqueda. Evidencias recientes indican que la reacción animal se debe más a la pérdida de la compañía y la alteración de la rutina que a la comprensión cognitiva de la muerte en sí misma. Un estudio coordinado por Jessica Walker de Companion Animals NZ analizó las respuestas de 159 perros y 152 gatos tras la pérdida de un amigo animal, utilizando cuestionarios completados por sus tutores. Las manifestaciones del dolor varían según la especie, reflejando a menudo patrones de duelo observados en humanos.

En el caso de los cánidos, los signos incluyen letargo, disminución del apetito, inquietud y alteraciones en la vocalización; algunos análisis han cuantificado cambios significativos en los patrones de ingesta y emisión de sonidos. Un 67% de los participantes en una investigación reportaron que el perro superviviente buscaba más atención de sus dueños como mecanismo de protección, mientras que el 57% notó menos disposición a jugar. El duelo felino tiende a ser más discreto, manifestándose a través de un aumento en el ocultamiento, una reducción en el acicalamiento o variaciones en la demostración de afecto.

Los gatos pueden intensificar los comportamientos afectuosos tras la muerte de un compañero, un hallazgo observado en el 78% de los felinos estudiados, en contraste con el 74% de los perros, lo que desafía la noción de su independencia inherente. También pueden mostrar conductas asociadas al estrés, como rascar mobiliario con mayor frecuencia o defecar fuera de su arenero. Los especialistas en comportamiento veterinario enfatizan que la preservación de las rutinas diarias consistentes funciona como un ancla psicológica fundamental para las mascotas en duelo.

Adicionalmente, algunos expertos sugieren que permitir que las mascotas sobrevivientes perciban visual o olfativamente al compañero fallecido puede facilitar el proceso de asimilación de la finalidad de la pérdida. Si bien la mayoría de los animales logran una readaptación en el transcurso de varias semanas, la persistencia de síntomas severos, como la negativa prolongada a alimentarse, exige una evaluación veterinaria inmediata para descartar etiologías médicas subyacentes. Es crucial que los tutores busquen apoyo, ya que el duelo por mascotas a menudo se clasifica como un duelo no reconocido socialmente, lo que puede intensificar la experiencia de aislamiento.

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Fuentes

  • ArcaMax

  • Funeral.com

  • Horse & Hound

  • The American College of Veterinary Behaviorists

  • PetMD

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