La Nueva Visión de Ethereum: Evolucionando Hacia un Bien Público Global

Editado por: Yuliya Shumai

A finales del año 2025, en el marco de un debate que resonó en la cuenta oficial de X de Ethereum, el inversor y autor William Mougayar presentó una tesis conceptual fundamental: la transformación de Ethereum en un bien público a escala mundial. Esta visión equipara el rol de la red con infraestructuras esenciales como Internet o el sistema GPS. Mougayar argumenta que, para capturar su valor sistémico real, es imperativo dejar atrás las métricas tradicionales, como las tarifas de transacción o el rendimiento de las mismas. Sostiene que Ethereum opera como un “protocolo de valor”, distinto del Internet, que funciona como un “protocolo de información”, aunque ambos sirven como capas base neutrales para la coordinación global.

Los avances tecnológicos han cimentado la función infraestructural de la red de manera definitiva. Esto se evidencia con la implementación de hardforks clave como Pectra, activado en mayo de 2025, y Fusaka, que se puso en marcha el 3 de diciembre de ese mismo año. En particular, la actualización Fusaka elevó el límite de gas a 150 millones y logró reducir las comisiones promedio en la Capa 2 a menos de 0,02 dólares. Este logro fue posible gracias a la expansión de la capacidad de transmisión de datos mediante la tecnología PeerDAS. Este progreso subraya que la verdadera competencia de Ethereum no reside en otros blockchains, sino en el “statu quo de la coordinación global”.

Para evaluar adecuadamente esta naturaleza de bien público, Mougayar propuso un modelo de valoración compuesto por tres elementos distintos, que se alejan significativamente de la capitalización bursátil convencional. El primer componente es el Valor Capturado, que engloba las métricas tradicionales. A diciembre de 2025, esta métrica se estimaba entre 0,6 y 0,9 billones de dólares. El segundo pilar es el Valor en Flujo, que mide la actividad económica anual que depende intrínsecamente de la red. Este valor oscila entre 300 mil millones y 3 billones de dólares anualmente, con algunas estimaciones apuntando a flujos dependientes que superan los 50 billones de dólares al año.

El elemento más vanguardista de esta propuesta es el “Excedente de Confianza” (Trust Surplus). Este componente cuantifica el beneficio económico derivado de la reducción de fricciones y riesgos en las operaciones económicas mundiales, estimándose en un rango de 150 a 600 mil millones de dólares. Esta noción captura el valor intangible que las infraestructuras fundamentales aportan antes de que los mercados logren descontarlo por completo. Como resultado directo de este análisis, el valor intrínseco agregado de Ethereum se situó entre 2 y 6 billones de dólares a finales de 2025. Este cálculo contrasta fuertemente con su capitalización de mercado, que rondaba los 400 mil millones de dólares en el mismo periodo.

La adopción institucional es un barómetro crucial que indica el tránsito de la fase experimental a la utilización práctica y seria. Un ejemplo palpable de esto es el lanzamiento del fondo tokenizado de mercado monetario MONY por parte de JPMorgan. Este fondo está diseñado para invertir en bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo cual es una señal clara de que las grandes entidades financieras están considerando los blockchains públicos como cimientos para la gestión de liquidez. El análisis de Mougayar, respaldado por la cuenta oficial de Ethereum, plantea una pregunta pertinente: ¿cómo se puede valorar de forma justa un activo cuyo mérito principal emana de su utilidad sistémica y su posición como capa neutral de liquidación?

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Fuentes

  • Yahoo! Finance

  • TradingView

  • Crypto Economy

  • AINvest

  • StreetInsider

  • Coinprwire

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