Brecha Global: Aumento de la Disparidad entre Esperanza de Vida y Años de Salud Plena

Editado por: Olga Samsonova

La longevidad humana registra una transformación demográfica significativa, con un aumento generalizado de la expectativa vital por encima de los 60 años. Sin embargo, este incremento en la esperanza de vida no se traduce de manera uniforme en una mejor calidad de vida, lo que ha generado una brecha considerable respecto a la expectativa de vida saludable. Un estudio exhaustivo que analizó datos de 183 estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) documentó que esta disparidad global promedio alcanzó los 9,6 años en 2019, lo que representa un aumento del 13% desde el año 2000. Este fenómeno subraya que los años adicionales de existencia se encuentran, con frecuencia, marcados por enfermedades y deterioro funcional, lo que exige una reorientación de las políticas sanitarias hacia la prevención y el mantenimiento de la capacidad funcional.

La naturaleza biológica del envejecimiento se define como la acumulación progresiva de daños a nivel celular y molecular, un proceso que disminuye inevitablemente las capacidades físicas y mentales. Las implicaciones socioeconómicas de esta brecha son profundas, especialmente al considerar que, para el año 2050, se proyecta que dos terceras partes de la población mayor de 60 años residirá en naciones de ingresos bajos y medianos. Esta concentración de la población envejecida en contextos con recursos limitados magnifica los desafíos en la provisión de sistemas de salud y asistencia social adecuados.

La investigación, liderada por los doctores Andre Terzic y Armin Garmany de la Clínica Mayo y publicada en 'JAMA Network Open', revela disparidades notables por género en esta brecha. Específicamente, las mujeres a nivel mundial presentan una diferencia media de 2,4 años mayor entre su esperanza de vida y su salud funcional en comparación con los hombres. Los autores atribuyen esta diferencia a la carga desproporcionadamente mayor de enfermedades no transmisibles que enfrentan las mujeres.

En contraste, Estados Unidos registró la brecha promedio más alta del mundo en 2019, alcanzando los 12,4 años, lo que indica que sus ciudadanos viven casi una década y media con limitaciones de salud. Para abordar esta situación, la OMS designó el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, una iniciativa que busca alinear la respuesta global con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. El concepto central de esta estrategia es el envejecimiento saludable, definido como el proceso de mantener la capacidad funcional para el bienestar en la vejez.

Este esfuerzo concertado involucra a gobiernos, organismos internacionales y al sector privado, enfocándose en combatir el edadismo y fomentar entornos que soporten hábitos saludables, como una dieta equilibrada y actividad física, además de infraestructura accesible. La transformación de estos años adicionales en vidas plenas requiere una acción coordinada que trascienda las fronteras nacionales. Las políticas públicas deben evolucionar para garantizar que el entorno físico y social, incluyendo el acceso a vivienda y transporte, sea propicio para la autonomía y la participación social de las personas mayores.

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Fuentes

  • Público.es

  • CENIE

  • OMS

  • Diario Público

  • OMS

  • Infobae

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