Aburrimiento y Genética: Factores de Riesgo Metabólico en la Alimentación Española

Editado por: Olga Samsonova

Investigaciones realizadas en España han identificado el aburrimiento como un factor de riesgo metabólico significativo, equiparable en impacto al consumo excesivo de azúcares refinados. Este fenómeno se vincula a la alimentación emocional, un patrón conductual que a menudo implica la ingesta de alimentos ultraprocesados con el objetivo de obtener una rápida liberación de dopamina cerebral. Esta búsqueda de gratificación instantánea desplaza las opciones nutricionales más saludables, lo que consistentemente resulta en un aporte calórico inadecuado y, consecuentemente, en el aumento del peso corporal.

El Dr. Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición en la Universidad Rovira i Virgili, y la Dra. Dolores Corella, directora de la Unidad de Investigación de Epidemiología Genética y Molecular en la Universidad de Valencia, ambos líderes de grupo en el CIBEROBN, han subrayado la importancia de estos factores emocionales y genéticos en la determinación del peso corporal. Un componente particularmente problemático de esta conducta es el picoteo nocturno, especialmente relevante para los residentes en España portadores de la variante genética MTNR1B.

Este polimorfismo genético específico afecta la capacidad del organismo para gestionar la glucosa cuando la ingesta ocurre en horas tardías, coincidiendo a menudo con la presencia de melatonina, lo cual perturba la sincronización de los ritmos circadianos. La Dra. Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia, ha dirigido estudios que demuestran que cenar tarde impacta la tolerancia a la glucosa en portadores de esta variante, la cual se encuentra en aproximadamente el 50% de la población española. La coexistencia de melatonina y alimentos puede suprimir la secreción de insulina o reducir su sensibilidad, elevando los niveles de azúcar en sangre.

Para mitigar esta tendencia, se proponen estrategias dietéticas basadas en la evidencia del ensayo PREDIMED. Este estudio multicéntrico y aleatorizado, que incluyó a 7.447 participantes con alto riesgo cardiovascular, validó los beneficios de la Dieta Mediterránea. Específicamente, el aumento en la ingesta de fibra dietética, procedente de frutas, verduras y legumbres, ha demostrado ser efectivo para mejorar la regulación glucémica y promover una saciedad sostenida, lo que reduce la necesidad de consumir aperitivos procesados.

El modelo de intervención del PREDIMED también incluyó la suplementación con Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) o frutos secos, componentes clave de la dieta mediterránea que fomentan una sensación de plenitud prolongada, contrarrestando así la necesidad de recurrir a alimentos ultraprocesados. La hiperpalatabilidad de estos productos, derivada de su alta concentración de grasa, sal y azúcar, estimula intensamente el circuito de recompensa cerebral mediante la liberación de dopamina, creando un patrón de consumo que el cerebro aprende a buscar rápidamente.

Como medida de gestión conductual, los especialistas recomiendan establecer horarios de alimentación fijos, como cenar temprano, para prolongar de manera natural el ayuno nocturno y reducir las oportunidades para el picoteo impulsivo. Este enfoque facilita la sincronización de los procesos metabólicos con el reloj biológico, dado que la digestión óptima se produce durante las horas de luz. Hallazgos de ensayos clínicos, como el dirigido por la Dra. Garaulet en colaboración con el Massachusetts General Hospital y Harvard, refuerzan que la alteración de los horarios de ingesta desajusta los relojes orgánicos y puede afectar la homeostasis de la glucosa.

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Fuentes

  • Xataka

  • EL PAÍS

  • Xataka

  • Canal Diabetes

  • ELLE

  • CIBEROBN

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