El coloso A-23a al borde del colapso: el agua de deshielo acelera la desintegración del gigante de hielo

Editado por: Uliana S.

El iceberg A-23A, a la deriva desde hace 40 años, ahora adquiere un color azul saturado debido a que el agua de derretimiento se filtra a través de su hielo.

El descomunal iceberg A-23a, que actualmente navega por las aguas relativamente cálidas del Atlántico Sur, se encuentra en las postrimerías de su existencia. Las previsiones indican que su desintegración total podría ocurrir en cuestión de días o semanas, según las observaciones realizadas a principios de enero de 2026. A finales de diciembre de 2025, imágenes satelitales revelaron la presencia de vastos y profundos charcos de agua de deshielo, de un intenso color azul, cubriendo su superficie. Este hallazgo es un claro indicio de que el proceso de destrucción se ha acelerado, impulsado por las condiciones del verano en el hemisferio sur.

Este fenómeno sugiere fuertemente que se ha producido una fisura significativa en la masa de hielo, con potencial para liberar un torrente de agua dulce al océano. Esto no es más que una manifestación directa de la evolución del clima global. El iceberg A-23a se desprendió originalmente de la barrera de hielo Filchner en 1986. En sus inicios, su extensión abarcaba unos 4000 kilómetros cuadrados, una superficie casi duplicaba la del estado de Rhode Island, y albergaba la base de investigación soviética conocida como 'Druzhba-1'.

Tras permanecer anclado al lecho marino en el Mar de Weddell durante más de tres décadas, el A-23a inició un movimiento notable en 2020. Desde entonces, su tamaño se ha reducido drásticamente. Para enero de 2026, después de una fragmentación considerable a finales de 2025, su superficie estimada se había reducido a 1182 kilómetros cuadrados, aunque todavía supera la extensión de la ciudad de Nueva York. Este gigante helado poseía un espesor de aproximadamente 400 metros y una masa que rondaba el billón de toneladas.

Los expertos barajan la hipótesis de que el peso acumulado del agua superficial está ejerciendo una presión que agranda las grietas internas, lo que provoca una fractura acelerada del bloque de hielo. Ted Scambos, investigador principal de la Universidad de Colorado en Boulder, subraya que el agua atrapada en las fracturas genera una tensión que las ensancha. El tono azulado de estas acumulaciones se debe a que el hielo denso, desprovisto de burbujas de aire, absorbe todo el espectro lumínico a excepción del azul, a diferencia de la capa superficial blanca, saturada de aire.

El científico Chris Shuman, de la Universidad de Maryland en Baltimore, documentó un evento de 'desbordamiento', donde el agua lacustre, bajo presión, rompió el borde del hielo, resultando en una potente descarga de agua dulce hacia el mar. Este acontecimiento marca la fase final del viaje extraordinariamente largo de una de las estructuras de hielo más masivas jamás registradas.

El deshielo acelerado del A-23a, que según el Instituto Ártico y Antártico de Investigación Científica (AARI) ya había perdido el 36% de su masa durante el verano de 2025, es un claro reflejo de las tendencias actuales de calentamiento oceánico que impactan a las grandes formaciones de hielo. Previamente, especialistas del AARI habían pronosticado su derretimiento para finales de 2023, pero su prolongada inmovilización en el fondo marino alteró dicha cronología. Si bien la formación de icebergs es un proceso natural en el 'respirar' de los glaciares, su intensificación debido al calentamiento de las aguas, que alcanzan cerca de 3°C en el Atlántico Sur, es motivo de seria preocupación.

La vigilancia del desmantelamiento del A-23a ofrece una ventana única para estudiar cómo estas masas de hielo influyen en los ecosistemas marinos. En el caso del A-23a, su desintegración podría liberar nutrientes esenciales que estimularían el crecimiento del fitoplancton, lo cual, a su vez, podría modificar la absorción de dióxido de carbono atmosférico. Investigadores como Ted Scambos señalan que la fauna de Georgia del Sur ha desarrollado mecanismos de adaptación a la presencia constante de icebergs. No obstante, el deshielo reciente de otros gigantes, como el A68A, que vertió 152 mil millones de toneladas de agua dulce en el Atlántico en solo 3,5 años, pone de manifiesto el impacto potencial de estos eventos.

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Fuentes

  • KUSA.com

  • SURFER Magazine

  • Мегавселена

  • New Scientist

  • Global Science

  • NASA Earth Observatory

  • firstcoastnews.com

  • localmemphis.com

  • Joint Center for Earth Systems Technology - UMBC

  • Surfer

  • STAB

  • Wavelength Surf Magazine - since 1981

  • NASA Science

  • First Coast News

  • Copernicus

  • Space.com

  • Wikipedia

  • NASA Science

  • India Today

  • British Antarctic Survey

  • University of Chicago

  • NASA Science

  • India Today

  • The Guardian

  • National Snow & Ice Data Center

  • Joint Center for Earth Systems Technology - UMBC

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