Cuatro Décadas de la Moratoria de Caza de Ballenas: Nuevos Desafíos para la Conservación
Editado por: Olga Samsonova
La Comisión Ballenera Internacional (CBI), el organismo rector de la protección de los cetáceos, se acerca a su octogésimo aniversario en 2026. Este hito coincide con la conmemoración de los 40 años desde la implementación de la veda global a la caza comercial de ballenas, establecida formalmente en 1986. Dicho acuerdo es reconocido por haber facilitado la recuperación de numerosas poblaciones de ballenas tras siglos de explotación desregulada que redujo drásticamente sus números. La Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, bajo la cual opera la CBI, fue firmada originalmente en Washington D.C. el 2 de diciembre de 1946, con el objetivo de asegurar la conservación y permitir el desarrollo ordenado de la industria ballenera.
La adhesión universal a la prohibición de 1986 no es total, ya que naciones como Islandia, Noruega y Japón continúan con la actividad, a menudo invocando interpretaciones o exenciones del marco normativo. Noruega, por ejemplo, elevó su cuota de captura de rorcuales minke para el año 2026 a 1,641 ejemplares, justificada por la transferencia de cupos no utilizados. Japón reanudó sus operaciones de caza comercial en aguas nacionales tras su retiro oficial de la CBI en 2019. Islandia autorizó la caza de 128 rorcuales comunes para su temporada 2024; sin embargo, la empresa Hvalur hf. canceló las temporadas de 2024 y 2025 por motivos económicos, citando la situación desfavorable de precios en su principal mercado, Japón.
El enfoque de la conservación marina ha evolucionado, y los especialistas ahora identifican la captura incidental en artes de pesca y el enmallamiento como las amenazas primarias para las ballenas y los delfines a nivel mundial. Se estima que estas interacciones antropogénicas causan la muerte de más de 300,000 cetáceos anualmente, lo que subraya la necesidad de nuevas estrategias de mitigación. Adicionalmente, las colisiones con embarcaciones y la contaminación química y acústica representan peligros considerables para estas especies migratorias.
En respuesta a este panorama, la CBI está ampliando su mandato más allá de la regulación de la caza para incorporar la gestión de amenazas contemporáneas, como los impactos de las colisiones navales y la contaminación oceánica. La próxima Reunión de la Comisión (IWC70) está programada para celebrarse en Hobart, Australia, del 28 de septiembre al 3 de octubre de 2026. Este encuentro será fundamental para que los delegados gubernamentales y los observadores de ONG definan los pasos futuros para la protección de los ecosistemas marinos en el contexto del 80º aniversario de la Comisión.
Históricamente, la industria ballenera se transformó con la introducción de barcos de vapor y arpones explosivos a finales del siglo XIX, lo que permitió la captura de especies rápidas como la ballena azul en el Océano Antártico. En contraste, el turismo de avistamiento de cetáceos genera actualmente hasta 2,000 millones de dólares anuales en 119 países. La divergencia entre los intereses de conservación y las presiones de una minoría que busca reanudar la caza ha sido un obstáculo constante para la evolución del mandato de la CBI hacia una protección integral de los cetáceos.
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Fuentes
The Good Men Project
IFLScience
Mongabay
IFAW
Ministry of Foreign Affairs of Japan
IISD SDG Knowledge Hub
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