Exposición Temprana a Mascotas Modula Inmunidad Infantil y Reduce Alergias Alimentarias

Editado por: Olga Samsonova

La convivencia temprana con animales domésticos, específicamente perros y gatos, confiere ventajas biológicas significativas a los infantes al entrenar su sistema inmunológico. La interacción diaria con estas mascotas introduce una diversidad de microorganismos en el entorno doméstico, lo que permite al sistema inmunitario infantil aprender a diferenciar entre patógenos y estímulos inofensivos. Este intercambio microbiano continuo actúa como un mecanismo de modulación, preparando las células inmunitarias para responder con eficacia sin generar reacciones inflamatorias excesivas.

Investigaciones han correlacionado la presencia de mascotas con una menor incidencia de afecciones alérgicas y respiratorias. Un estudio finlandés liderado por la pediatra Eija Bergroth analizó a casi 400 niños, observando que aquellos expuestos a perros durante su primer año tenían una probabilidad un tercio mayor de estar sanos en ese periodo y un 44% menos de infecciones de oído en comparación con los no expuestos. De manera similar, investigaciones europeas y finlandesas han vinculado la exposición canina temprana con una reducción en el riesgo de desarrollar asma en la edad escolar, un hallazgo que concuerda con la hipótesis de la higiene.

Estudios adicionales han cuantificado el impacto a largo plazo. Un estudio sueco determinó que los niños con exposición a perros durante su primer año mostraban un riesgo menor de asma a los seis años de edad. Además, el contacto con perros durante el primer año se ha asociado con la mitad del riesgo de síntomas alérgicos a los 18 años en varones, según un estudio de G. Wegienka. Este mecanismo sugiere una influencia directa de la exposición bacteriana en la maduración de la respuesta inmune y la colonización microbiana del tracto gastrointestinal.

Científicos japoneses del Centro Regional de Fukushima para el Medio Ambiente y los Niños analizaron datos de 66,215 infantes y publicaron en PLOS ONE que la incidencia de alergias alimentarias fue notablemente menor en el grupo expuesto a mascotas durante el período fetal. El estudio japonés especificó diferencias según la especie: la convivencia con perros se vinculó a una menor propensión a alergias al huevo, la leche y las nueces, mientras que la presencia de gatos se asoció con protección contra intolerancias al huevo, el trigo y la soja.

Este fenómeno subraya cómo la coexistencia con animales fomenta un desarrollo inmunológico más tolerante, reduciendo la producción de moléculas responsables de las reacciones alérgicas. Investigaciones previas en Finlandia también documentaron que la convivencia con mascotas se asocia con una reducción en los riesgos de rinitis alérgica y eczema atópico. Un análisis de la Universidad de Kuopio, publicado en Pediatrics, indicó que los bebés que compartieron hogar con perros tuvieron un 50% menos de afecciones respiratorias, gastrointestinales y auditivas en comparación con aquellos sin animales, reforzando la importancia de una matriz microbiana variada en los primeros años de vida.

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Fuentes

  • Unica Radio

  • Children's Health Ireland

  • Colorado Arts and Sciences Magazine

  • Galaxus

  • SMC Spain

  • The Drake Center

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