Drones Analizan Aliento de Ballenas en el Ártico para Vigilancia Sanitaria No Invasiva
Editado por: Olga Samsonova
Científicos han implementado una metodología pionera que utiliza vehículos aéreos no tripulados (drones) para analizar el aliento exhalado por las ballenas, estableciendo un sistema de monitoreo de la salud interna de los grandes mamíferos marinos sin recurrir a procedimientos invasivos o estresantes. Esta técnica permite a los investigadores estudiar cetáceos en sus entornos naturales, evitando el contacto directo, lo cual representa un avance en la ética de la investigación biológica marina.
Investigadores de instituciones como King's College London, la Royal (Dick) School of Veterinary Studies y Nord University han sido fundamentales en el desarrollo de este método. Utilizaron drones comerciales equipados con placas de Petri estériles para recolectar las microgotas respiratorias. Estas microgotas contienen trazas biológicas cruciales para determinar el estado respiratorio y el bienestar general de los cetáceos, ofreciendo una instantánea molecular de su salud.
Este enfoque ha demostrado ser indispensable para la vigilancia de poblaciones en ecosistemas remotos y de difícil acceso, como el Ártico, donde la logística de muestreo tradicional es compleja. Un estudio internacional reciente, que recopiló datos entre 2016 y 2025, confirmó la circulación de un agente infeccioso peligroso en aguas árticas mediante esta técnica de muestreo aéreo. Específicamente, se detectó el morbillivirus de cetáceos, un patógeno históricamente asociado a episodios de mortalidad masiva y varamientos, por primera vez al norte del Círculo Polar Ártico, lo que sugiere una alteración en las fronteras ecológicas de las enfermedades marinas.
El morbillivirus de cetáceos, identificado por primera vez en 1987, es catalogado como uno de los agentes infecciosos más perniciosos para los cetáceos, capaz de inducir graves daños respiratorios, neurológicos e inmunitarios. La investigación abarcó especies clave como las ballenas jorobadas, los cachalotes y los rorcuales comunes a lo largo del Atlántico Nororiental durante el período de ocho años. El análisis molecular de las muestras de aliento se complementó con biopsias de piel tomadas de ejemplares vivos y fallecidos para obtener una evaluación sanitaria más exhaustiva. Además del morbillivirus, se identificaron herpesvirus en ballenas jorobadas muestreadas en Noruega, Islandia y Cabo Verde, si bien no se detectaron rastros del virus de la gripe aviar ni de la bacteria Brucella en ese conjunto de datos.
El muestreo mediante drones está siendo reconocido como una tecnología clave en la conservación, ya que posibilita una vigilancia ética y escalable de patógenos en poblaciones de ballenas vivas, incluso en grupos que parecen estar sanos. Esta capacidad de detección temprana es fundamental para la implementación de estrategias de conservación oportunas, previniendo la ocurrencia de eventos de mortalidad masiva. El profesor Terry Dawson de King's College London destacó que esta técnica representa un cambio al permitir el estudio de enfermedades en ballenas vivas sin causarles perjuicio. La optimización de estos dispositivos promete fortalecer la comprensión de la dinámica de las enfermedades en un Ártico sujeto a rápidas transformaciones ambientales.
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Fuentes
Pravda
Oceanographic Magazine
УНН
The Independent
Discover Magazine
King's College London
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