Lobos de Chernóbil Muestran Genes de Resistencia al Cáncer en Laboratorio de Radiación Natural

Editado por: Olga Samsonova

La Zona de Exclusión de Chernóbil (ZEC), establecida tras el desastre nuclear de 1986 en la central nuclear V.I. Lenin, funciona como un laboratorio biológico viviente para estudiar los efectos a largo plazo de la exposición a la radiación. A pesar de las restricciones humanas, la fauna silvestre ha colonizado el ecosistema contaminado, destacando la población de lobos grises. El accidente liberó radioisótopos significativos, un evento cuya magnitud en comparación con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945 es compleja de establecer debido a las vidas medias de los isótopos liberados.

Investigaciones recientes, lideradas por biólogos de la Universidad de Princeton, se han centrado en los lobos grises que prosperan dentro de la ZEC. Estos depredadores tope han estado expuestos a niveles de radiación que superan con creces los límites de seguridad humana durante varias generaciones, estimadas en siete u ocho desde el incidente. Un hallazgo clave es que la densidad poblacional de estos lobos en la ZEC se calcula en siete veces mayor que en áreas protegidas comparables en Bielorrusia, un fenómeno atribuido principalmente a la ausencia de interferencia humana, como la caza. La retirada humana ha permitido que mamíferos grandes, incluidos alces y jabalíes, alcancen densidades similares a las de reservas no contaminadas.

El estudio, que ha sido seguido durante una década, identificó modificaciones genéticas cruciales en estos cánidos. Los científicos determinaron que los lobos de Chernóbil poseen sistemas inmunológicos alterados, una condición que la doctora Cara Love, bióloga evolutiva y ecotoxicóloga de Princeton y coautora del estudio, compara con el estado de pacientes humanos sometidos a radioterapia. Mientras que la radioterapia a menudo atenúa el sistema inmunitario humano, estos lobos mantienen una funcionalidad robusta a pesar de la alta exposición ambiental.

La clave de su persistencia reside en la identificación de regiones genómicas específicas que confieren una resistencia inherente al aumento del riesgo de cáncer. El investigador Shane Campbell-Staton de Princeton ha señalado que la exposición constante a la radiación ha funcionado como una potente fuente de selección natural, promoviendo la transmisión de genes asociados a la resiliencia oncológica a las subsiguientes generaciones de lobos. Este proceso evolutivo acelerado ofrece una perspectiva invaluable para la ciencia médica, sugiriendo vías potenciales para desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer en humanos, centrándose en variantes genéticas que otorgan mayor tolerancia a la radiación y al estrés oxidativo.

Otras especies en la ZEC, que abarca aproximadamente 2,600 kilómetros cuadrados en el lado ucraniano con una porción en Bielorrusia, también han mostrado adaptaciones notables. Por ejemplo, se ha observado que las ranas arbóreas, originalmente verdes, han desarrollado pigmentación oscura o negra tras la exposición a la radiación. La comprensión de cómo la selección natural ha moldeado a estos organismos para reproducirse en un entorno tan hostil, como el que rodea a la antigua central nuclear cerca de Prípiat, es fundamental para avanzar en el conocimiento de la adaptación biológica. El estudio de estos supervivientes caninos, que han desarrollado una inmunidad sólida contra el cáncer en los últimos 37 años, podría ser decisivo en la lucha futura contra la enfermedad.

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Fuentes

  • Último Segundo

  • The Chernobyl Exclusion Zone

  • Wolves in Chernobyl - Shane Campbell-Staton

  • Shane Campbell-Staton is Showing the World how Human Activity is Shaping Evolution Right Now | Princeton International

  • A mutação dos lobos de Chernobyl mostra resistência ao câncer - O Antagonista

  • Os cães de Chernobyl são azuis. E a ciência descobriu por que - Exame

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