El Agotamiento Materno en 2026: La Autoexigencia Impulsa el Desgaste Crónico

Editado por: Olga Samsonova

El panorama de la maternidad en 2026 evidencia una crisis persistente y severa de agotamiento entre las madres. Análisis recientes indican que este fenómeno se fundamenta primordialmente en una intensa autoexigencia interna, superando las dificultades logísticas o de agenda como motor principal del desgaste. Esta fatiga crónica se nutre de la presión social histórica que sobrevalora las responsabilidades domésticas y el cuidado infantil por encima de la atención personal de la progenitora.

Esta realidad contrasta con las representaciones pulidas e inalcanzables de la vida familiar que saturan las plataformas digitales. Hasta un 60% de las madres jóvenes reportan sentimientos de insuficiencia al compararse con estos modelos idealizados. La autora Diana Al Azem ha enfocado su análisis en esta disparidad, describiendo la figura de la "fleximom"—un ideal que promete flexibilidad, empoderamiento y cuidado propio—como un espejismo frente a la escasez real de tiempo.

Al Azem sostiene que el obstáculo fundamental reside en la autoexigencia interna de la madre, una carga que excede la sobrecarga de tareas. Este concepto se alinea con la persistencia de un modelo cultural que idealiza una figura materna abnegada, a pesar de los discursos modernos sobre corresponsabilidad. Para contrarrestar esta dinámica, Al Azem promueve la incorporación del autocuidado a través de "micromomentos" integrados en la rutina diaria, como escuchar música predilecta en soledad en el automóvil.

La perspectiva de Al Azem también incluye la validación de la ira materna, una emoción frecuentemente reprimida por la necesidad de mantener una fachada de perfección y evitar la culpa asociada al incumplimiento de estándares parentales idealizados. La creencia de que el autocuidado requiere una tarde completa libre es, según Al Azem, un mito que debe ser desmantelado. Estrategias de afrontamiento eficaces se centran en fomentar la conexión y la autenticidad mediante la vulnerabilidad compartida en redes de apoyo o "tribus" de madres.

Investigaciones previas, como un estudio de 2018 que abarcó 42 países, ya señalaban que los factores físico-emocionales del síndrome de burnout se manifiestan en la crianza, lo que se conoce como agotamiento parental, afectando desproporcionadamente a las mujeres debido a roles culturales de cuidadoras principales. La psicóloga Teresa Jiménez ha identificado que la culpa por creer que todo lo que les sucede a los hijos es responsabilidad propia, sumada a expectativas poco realistas, son causas directas del burnout maternal. El principio rector para la gestión de este desgaste es la aceptación de las limitaciones inherentes al rol materno, reconociendo que la renuncia a la consecución total de todos los ideales es una aceptación necesaria y válida.

La Dra. Karen R. Stewart, psiquiatra infantil, subraya que el estrés crónico es la fase previa al agotamiento, recomendando paciencia y el control calmado del estrés mediante estrategias saludables. La terapeuta Jessy Govea señala que la clave para muchas expertas es soltar el control y delegar, ya que numerosas madres operan bajo la creencia de que deben poder con todo sin necesitar asistencia.

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Fuentes

  • EL PAÍS

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  • Casa del Libro

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