El Origen de "OK": Una Broma Lingüística de Boston de 1839 que Se Globalizó
Editado por: Vera Mo
El vocablo "OK", reconocido en prácticamente todos los idiomas y utilizado en la mayoría de las naciones, se establece como una de las expresiones más difundidas a escala planetaria. Este simple término de dos letras tiene su génesis documentada en una burla lingüística originada en los Estados Unidos antes de alcanzar su prominencia global. La expresión comunica aprobación, aceptación, resolución o entendimiento, funcionando como respuesta, confirmación, interjección o incluso como un tic verbal arraigado. Su trascendencia histórica se subraya por su uso incluso en la superficie lunar durante las expediciones del programa Apolo.
La etimología de esta palabra fue objeto de prolongado debate, con teorías que apuntaban a raíces griegas, africanas, indígenas, alemanas, latinas o escocesas, e incluso conexiones con la industria naval o el telégrafo. No obstante, la explicación más aceptada y sólidamente documentada se remonta al año 1839. El lingüista Allen Walker Read estableció que el registro más antiguo se encuentra en la edición del 23 de marzo de 1839 del periódico Boston Morning Post. En dicha publicación, la expresión aparecía abreviada como "oll korrect", una deletreo intencionalmente erróneo de "all correct" (todo correcto).
En aquella época, los círculos intelectuales jóvenes de Estados Unidos practicaban la generación de abreviaturas para frases populares, a menudo con faltas de ortografía deliberadas, como una forma de humor lingüístico. Otras abreviaturas populares de la época incluían "KY" por "know yuse" y "OW" por "oll wright", las cuales, a diferencia de "OK", no perduraron. El término escaló a la notoriedad nacional en 1840, coincidiendo con las elecciones presidenciales de EE. UU. Los partidarios del entonces presidente Martin Van Buren, apodado "Old Kinderhook" por su lugar de nacimiento en Kinderhook, Nueva York, formaron el "OK Club" en alusión a su apodo, popularizando el acrónimo como un signo de aprobación para su campaña.
Esta vinculación política aseguró una visibilidad nacional del acrónimo en cartelería y prensa, a pesar de que su origen como broma precedía a la contienda electoral. Martin Van Buren, quien fue el primer presidente nacido en Nueva York y el único que tuvo el inglés como segunda lengua, perdió esa reelección de 1840 frente a William Henry Harrison. El lingüista Allan Metcalfe señaló que, si bien el inglés ya disponía de múltiples formas de expresar asentimiento, "OK" ofrecía una vía sencilla y neutra para estar de acuerdo sin emitir un juicio o emoción explícita.
La longevidad de la palabra la distingue de otras abreviaturas contemporáneas. El trabajo de Read, publicado en la revista American Speech, disipó numerosas teorías erróneas sobre su procedencia. El concepto de pragmatismo estadounidense, de "hacer las cosas" aunque no sean perfectas, se refleja en "OK", que es una afirmación neutral que no implica perfección. La adopción de "OK" se consolidó a través de su uso político, aunque su significado se mantuvo como un sello de aprobación. Su capacidad para funcionar como casi cualquier parte del discurso —sustantivo, verbo, adjetivo o interjección— y su adaptabilidad a innumerables contextos, han cimentado su estatus como una de las expresiones más universales, estimándose su uso en más de 600 idiomas. Incluso en el ámbito espacial, la NASA utilizó el término, confirmando su recepción durante las misiones Apolo, que culminaron con el Apolo 11 en julio de 1969. Este fenómeno lingüístico demuestra cómo un ingenio periodístico de Boston se transformó en un pilar de la comunicación global.
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Fuentes
Correio Braziliense
History.com
The Guardian
Encyclopædia Britannica, Inc.
IFLScience
Correio Braziliense
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