Adopción de la Ética de la Virtud en la Educación para la Realización Humana

Editado por: Olga Samsonova

La educación progresista está integrando la ética de la virtud en sus metodologías, buscando trascender las competencias socioemocionales para centrarse en la realización humana auténtica. Esta evolución pedagógica se enfoca en cimentar el carácter a través de principios éticos sólidos, distanciándose de modelos puramente conductuales o circunstanciales.

El Dr. João Malheiro, experto en Educación Personalizada y Ética de las Virtudes, señala una deficiencia formativa clave: la instrucción explícita de la virtud, lo que dificulta que los estudiantes emulen consistentemente comportamientos virtuosos. Esta necesidad de enseñanza formal subraya la diferencia entre comprender teóricamente el bien y aplicarlo habitualmente en la vida cotidiana.

Instituciones inspiradas en principios católicos, como el Colégio Porto Real, donde Malheiro fue director hasta 2024, están adoptando este enfoque integral, lo cual genera un impacto positivo en la comunidad escolar y refuerza el vínculo familiar. Dicha institución se inspira en la doctrina católica y en las enseñanzas de San Josemaría Escrivá, buscando la formación completa del alumno, incluyendo el desarrollo de virtudes como parte fundamental de su ideario.

La moralidad basada en la virtud, con fundamentos en la filosofía de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, sostiene que la virtud es el camino esencial hacia la felicidad y la estabilidad humana, contrarrestando la inclinación inicial del niño hacia el impulso y la afectividad. Esta perspectiva se opone a una moralidad de las circunstancias, carente de absolutos, y cultiva la "libertad interior": la capacidad de elegir lo correcto incluso al renunciar al placer inmediato.

Las cuatro virtudes cardinales —templanza, fortaleza, prudencia y justicia— sirven como estructura para un conjunto de virtudes específicas, todas dirigidas a fomentar la autonomía moral del alumnado. El desarrollo de estas virtudes sigue una progresión adaptada a la edad, iniciando con el ejemplo parental desde el primer año de vida y evolucionando hacia una comprensión intencional antes de la adolescencia, momento en que los estudiantes muestran un deseo activo de vivir virtuosamente.

El Colégio Altiora, inaugurado en Petrópolis (RJ) en 2025, ejemplifica esta institucionalización al establecer las virtudes como una disciplina curricular explícita, incluyendo sesiones didácticas y evaluaciones específicas para los alumnos de primaria. En Altiora, la valoración de la conducta moral se incorpora formalmente al sistema de calificación, asignando un puntaje cualitativo de 3 puntos frente a los 7 destinados al contenido académico. Esta evaluación se aplica a hábitos como la puntualidad y el cuidado de materiales, utilizando métricas definidas y autoevaluaciones estudiantiles.

Para sustentar este marco, la institución implementa un enfoque de "virtud del mes" y ofrece capacitación mensual a los padres, reforzando la premisa de que la práctica constante de la virtud conduce a una mejora personal profunda tanto en los menores como en los adultos de su entorno. Esta filosofía de la virtud, entendida como hábitos buenos que perfeccionan las facultades humanas para alcanzar la verdad y la bondad, requiere un ambiente de amor ordenado y la búsqueda de un fin trascendente, superando el materialismo y el utilitarismo que han afectado el propósito de la educación contemporánea.

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Fuentes

  • acidigital.com

  • Colégio Altiora

  • João Malheiro - Academia Brasileira de Filosofia

  • Aula 2: O Que Ninguém Te Contou Sobre Virtudes e Educação - YouTube

  • Aula 3: Como Educar nas Virtudes na Prática + Novo Curso - YouTube

  • João Malheiros - Dialethos Eventos

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