La Voyager 1 Cruzará el Umbral de Un Día Luz a Finales de 2026

Editado por: Tetiana Martynovska 17

Voyager 1 está a punto de alcanzar una distancia de un día-luz desde la Tierra.

La sonda Voyager 1 de la NASA está programada para alcanzar un hito posicional trascendental hacia el final del año 2026, convirtiéndose en el primer objeto fabricado por el ser humano en distanciarse de la Tierra a una equivalencia de un día luz. Este momento crucial se calcula que ocurrirá aproximadamente entre el 13 y el 15 de noviembre de 2026. En esa fecha, la nave espacial se encontrará a una distancia de 16.100 millones de millas, lo que equivale a 25.900 millones de kilómetros, desde su punto de partida. Esta separación implica que una señal de radio enviada desde nuestro planeta tardará exactamente 24 horas en llegar a la sonda, marcando un logro distintivo en la historia de la exploración espacial.

El Voyager 1 pronto batirá un récord espacial. A finales de 2026, Voyager 1 se convertirá en el primer objeto creado por el hombre tan alejado de la Tierra que una señal de radio tardará 24 horas en llegar a él.

A modo de referencia, a finales de 2025, esta viajera interestelar se encuentra a unos 15.700 millones de millas, o 25.300 millones de kilómetros, de la Tierra. En este momento, el tiempo de tránsito unidireccional de la señal es de aproximadamente 23 horas y 32 minutos. Una vez superado el hito de 2026, la Voyager 1 dejará de estar dentro del rango de las 24 horas luz de nuestro hogar. Lanzada en 1977, su operación continua casi cinco décadas después es un testimonio de la robustez de la ingeniería detrás de esta misión, gestionada por la NASA. Es importante recordar que la sonda ingresó oficialmente al espacio interestelar el 25 de agosto de 2012, tras haber cruzado la heliopausa.

Recientemente, los desafíos operativos han exigido a los equipos de ingeniería implementar soluciones técnicas complejas. En noviembre de 2023, la sonda experimentó una corrupción de memoria que provocó transmisiones de datos ininteligibles hasta que los ingenieros lograron reparar remotamente el código del subsistema de datos de vuelo por segmentos. Además, el equipo consiguió reactivar con éxito los propulsores de maniobra de corrección de trayectoria (TCM) en 2025, siguiendo un proceso de reactivación similar ocurrido entre 2018 y 2019. Estas intervenciones subrayan la dependencia actual en los sistemas autónomos, dado que el retraso en las comunicaciones, que ya roza las 23 horas y 32 minutos en una sola dirección, pronto requerirá un ciclo completo de comando y confirmación de dos días.

La energía que mantiene activa a esta lejana nave proviene de tres generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), los cuales transforman el calor generado por la desintegración del plutonio-238 en electricidad. La potencia disminuye de manera predecible; debido a la vida media de 87.7 años del combustible, la nave pierde cerca de cuatro vatios de energía anualmente. Aunque la misión fue diseñada inicialmente para un periodo operativo más corto, las proyecciones actuales de la NASA indican que los RTG podrían suministrar energía suficiente para transmitir datos esenciales de ingeniería hasta aproximadamente el año 2036. Esta fuente de energía finita impone un límite natural a la longevidad de la misión, contrastando con el viaje incesante de la Voyager 1 hacia la constelación de Ofiuco. La sonda también transporta el Disco de Oro, un mensaje interestelar con sonidos e imágenes de la Tierra, y esta misión, junto con su gemela Voyager 2, representa el programa más longevo de la NASA.

El próximo hito de un día luz funciona como un recordatorio palpable de la perseverancia humana y la inmensidad del cosmos. Esta distancia subraya la necesidad imperiosa de que las futuras empresas de exploración del espacio profundo incorporen niveles superiores de autonomía operativa en sus diseños. Es un verdadero viaje a lo desconocido que nos obliga a repensar los límites de la ingeniería a largo plazo.

Fuentes

  • Universe Space Tech

  • SSBCrack News

  • Wikipedia

  • Popular Science

  • New Atlas

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