Declaraciones de Trump sobre Groenlandia y Venezuela generan tensión transatlántica
Editado por: Tatyana Hurynovich
El 9 de enero de 2026, el presidente Donald Trump reiteró su intención de asegurar el control estadounidense sobre Groenlandia, argumentando la necesidad de impedir el acceso a potencias rivales como Rusia o China. Sus declaraciones, emitidas durante una mesa redonda con ejecutivos petroleros centrada en inversiones en Venezuela, incluyeron la advertencia de que la adquisición de influencia sobre la isla ártica se concretaría, "le guste a quien le guste", ya sea "por las buenas" o "por las malas".
Esta retórica se produce tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, un suceso que el mandatario estadounidense calificó como el punto en el que Estados Unidos comenzó a ejercer "control" sobre Venezuela. Este precedente de acción unilateral en el Caribe elevó la preocupación internacional sobre las intenciones de Washington respecto a Groenlandia, territorio autónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca.
La respuesta desde Nuuk fue inmediata. El Primer Ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, quien asumió el cargo en abril de 2025, emitió un comunicado conjunto con otros cuatro líderes de partidos políticos rechazando cualquier pretensión de control estadounidense. Nielsen subrayó que Groenlandia es una democracia consolidada y que su futuro debe ser determinado exclusivamente por el pueblo groenlandés, convocando a una sesión de emergencia del Parlamento, el Inatsisartut, para salvaguardar los derechos ciudadanos ante la percibida interferencia externa.
La comunidad de aliados europeos manifestó una profunda alarma. Varias naciones de la OTAN, incluyendo a Dinamarca, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España, emitieron una declaración conjunta reafirmando que el destino de Groenlandia concierne únicamente a Dinamarca y a su pueblo. La Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una postura tan coercitiva podría significar el fin de la OTAN, dado que un ataque militar a un territorio vinculado a un miembro de la alianza sería inaceptable. Francia, por su parte, indicó que las modificaciones fronterizas mediante la fuerza no son tolerables y que prepara posibles represalias si Trump persiste en su postura.
El interés de Estados Unidos en Groenlandia se fundamenta en su valor geoestratégico en el Ártico y sus vastos recursos minerales, incluidos los minerales de tierras raras, un tema que ya motivó una sugerencia de compra por parte de Trump en 2019. La Casa Blanca, a través de la portavoz Karoline Leavitt, ha calificado la adquisición como una prioridad de seguridad nacional para disuadir a Rusia y China. Funcionarios presidenciales, como el subjefe de Gabinete Stephen Miller, han señalado que el uso de la fuerza militar no está descartado para asegurar el control.
Mientras tanto, se programaron esfuerzos diplomáticos para mitigar la tensión, incluyendo reuniones previstas entre el Secretario de Estado Marco Rubio y oficiales daneses. La postura de Groenlandia se mantiene firme en el rechazo a ser equiparada con la situación venezolana, insistiendo en su trayectoria democrática y la necesidad de un diálogo basado en el respeto mutuo. La comunidad internacional observa el desarrollo, consciente de que la resolución de estas tensiones definirá las normas de soberanía y la cohesión de las alianzas transatlánticas en 2026.
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Fuentes
Fox News
Fox News
SDG News
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