El Secreto de las Papas Fritas Perfectas: La Técnica de la Doble Fritura

Editado por: Olga Samsonova

La búsqueda de la papa frita ideal, esa combinación perfecta de exterior crujiente y interior tierno, ha llevado a muchos a explorar diversas técnicas. Una de las metodologías que ha ganado reconocimiento, compartida por Joseba Arguiñano, hijo del célebre chef Karlos Arguiñano, es la del proceso de doble fritura. Este método promete transformar las papas caseras en un manjar digno de los mejores restaurantes.

El viaje hacia la papa frita perfecta comienza con la selección y preparación de las papas. Tras pelarlas y cortarlas en bastones uniformes, un paso crucial es sumergirlas en agua fría. Este proceso no solo ayuda a eliminar el exceso de almidón, lo que contribuye a una textura más ligera y menos pegajosa, sino que también prepara las papas para la primera etapa de cocción.

La primera fritura, a menudo descrita como un "poaching" o confitado, se realiza en aceite a una temperatura moderada, idealmente entre 130-140°C. El objetivo aquí no es dorar las papas, sino cocinarlas suavemente hasta que estén tiernas por dentro, pero sin adquirir color. Este paso inicial asegura que el interior desarrolle esa cualidad deseada de suavidad.

Una vez retiradas del aceite y escurridas brevemente, las papas están listas para la segunda y decisiva fritura. En esta etapa, la temperatura del aceite se eleva considerablemente, entre 170-180°C. Es este calor intenso el que transforma las papas tiernas en esas irresistibles papas doradas y crujientes por fuera. Esta técnica de dos fases es un pilar en muchas cocinas profesionales, valorada por su capacidad para entregar resultados consistentemente superiores.

La diferencia entre una papa frita ordinaria y una extraordinaria a menudo reside en la comprensión de cómo el calor actúa en diferentes etapas. La popularidad de esta técnica se extiende más allá de los hogares, siendo un método apreciado en establecimientos de alta cocina. Chefs de renombre a menudo destacan la importancia de controlar la temperatura del aceite en cada fase. Investigaciones culinarias sugieren que la temperatura óptima para la primera fritura se sitúa alrededor de los 130-140°C, mientras que la segunda fritura se beneficia de temperaturas entre 170-180°C. Esta precisión asegura que la humedad interna se evapore gradualmente en la primera etapa, permitiendo que el calor posterior cree la corteza crujiente sin quemar el interior.

Además, la elección del tipo de papa también juega un rol significativo; para freír son ideales las variedades con un contenido moderado de almidón que no se deshacen y mantienen bien su forma. Entre estas se encuentran 'Birgit', 'Gala', 'Solist', 'Rosara' y 'Granada'. También se mencionan variedades con alto contenido de almidón, como Russet o Idaho, que son igualmente adecuadas para este método, ya que permiten que el interior se cocine al vapor mientras el exterior se dora. La dedicación a estos detalles transforma un simple acompañamiento en el protagonista del plato, ofreciendo una experiencia sensorial completa que deleita el paladar y satisface la búsqueda de la perfección culinaria.

Fuentes

  • El Español

  • HogarManía

  • Infobae España

  • ABC

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