Adherencia a Dieta MIND se Asocia con Retraso en Deterioro Estructural Cerebral

Editado por: Olga Samsonova

Un análisis reciente ha establecido una correlación directa entre una mayor observancia de la dieta MIND y la atenuación de las alteraciones estructurales en el tejido cerebral asociadas al paso del tiempo. Este patrón dietético, denominado Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo (MIND, por sus siglas en inglés), fue desarrollado en 2015 por la epidemióloga Martha Clare Morris y colaboradores del Centro Médico de la Universidad de Rush en Chicago, Estados Unidos.

El estudio, basado en datos de la cohorte del Estudio del Corazón de Framingham (FOS), evaluó a 1.647 participantes con una edad promedio de 60 años al inicio, quienes se sometieron a resonancias magnéticas cerebrales entre 1999 y 2019 a lo largo de un seguimiento promedio de 12 años. Los individuos que siguieron rigurosamente este régimen alimenticio manifestaron una menor disminución de la materia gris, una región cerebral crucial para la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones. Esta preservación estructural se tradujo en un aplazamiento de aproximadamente 2.5 años en el proceso de envejecimiento cerebral, según la métrica utilizada en la investigación.

Además, se observó que una adhesión más estricta se vinculó con una expansión más lenta del volumen ventricular total, lo que sugiere un retardo adicional de un año en el deterioro estructural asociado a la edad. Específicamente, una mayor adherencia a la dieta MIND se asoció con un 20% menos de deterioro relacionado con la edad en la materia gris. Los hallazgos de este estudio fueron publicados en la revista 'Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry' por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y otras instituciones.

La dieta MIND promueve activamente el consumo de diez categorías de alimentos beneficiosos para la salud neurológica: verduras de hoja verde, otras verduras, bayas, frutos secos, cereales integrales, pescado, legumbres, aceite de oliva, y aves de corral, además de recomendar un consumo moderado de vino. El aceite de oliva virgen, pilar de este enfoque, ha demostrado por separado reducir el riesgo de mortalidad relacionada con la demencia en un 28% con un consumo diario de al menos 7 gramos, y se ha vinculado a una mejor función cognitiva a través de su impacto positivo en la microbiota intestinal.

Paralelamente, el régimen dietético exige limitar o evitar cinco grupos de alimentos potencialmente perjudiciales. Específicamente, se aconseja restringir la ingesta semanal de mantequilla o margarina (máximo una cucharada diaria), queso (no más de una vez a la semana), carne roja (no más de tres veces por semana), pasteles y dulces, y comida rápida frita (menos de una vez por semana). Esta evidencia subraya la nutrición como una herramienta proactiva para la gestión del envejecimiento cerebral en la población adulta mayor.

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Fuentes

  • www.topontiki.gr

  • News-Medical.Net

  • The Resident

  • KRDO

  • Framingham Today

  • Science Media Centre

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