¿La vida se originó en la Tierra o llegó aquí desde Marte? Un nuevo análisis revisa la vieja hipótesis, basándose en nuevas evidencias y en un escepticismo prudente.
La Hipótesis de la Panspermia: ¿Pudo la Vida Terrestre Originarse en Marte a la Luz de la Cronología Planetaria?
Editado por: Uliana S.
El debate científico ha revivido el interés en la hipótesis de la panspermia. Esta teoría sugiere que las formas microbianas iniciales que poblaron la Tierra pudieron haber sido transportadas desde Marte a través de cuerpos meteoríticos. El núcleo de este argumento reside en las marcadas disparidades entre las historias geológicas tempranas de ambos planetas. Los modelos planetarios indican que Marte se consolidó antes, hace unos 4.600 millones de años. A diferencia de la Tierra, el Planeta Rojo aparentemente eludió un evento de recalentamiento cortical catastrófico, lo que pudo haber creado un entorno más propicio y estable para el desarrollo de procesos bioquímicos fundamentales.
Un factor decisivo que favorece un origen marciano es la estrecha ventana temporal disponible para el surgimiento de la vida (abigénesis) en nuestro planeta. El impacto de la Prototierra con el cuerpo celeste hipotético, Tea, que resultó en la formación de la Luna, ocurrió aproximadamente hace 4.510 millones de años. Este evento, por su naturaleza violenta, probablemente aniquiló cualquier brote biológico incipiente que pudiera haber existido. Dado que la datación del Último Ancestro Común Universal (LUCA) se sitúa alrededor de los 4.200 millones de años, esto deja un margen muy ajustado, de apenas unos 290 millones de años, para que la vida se originara espontáneamente en la Tierra.
Si la vida se gestó en Marte con una ventaja de 100 millones de años, habría tenido tiempo suficiente para evolucionar de manera continua durante medio millar de millones de años. Esta evolución habría continuado hasta que las condiciones en el Planeta Rojo se degradaron significativamente tras la pérdida de su campo magnético protector y la subsiguiente erosión de su atmósfera. Este lapso de tiempo es crucial para la viabilidad de la panspermia como mecanismo de siembra.
En el frente de la investigación, varios expertos están inmersos en este campo. Entre ellos se encuentra el Dr. Sean Jordan, profesor asociado de la Universidad Tecnológica de Dublín (DCU) y figura central en el laboratorio ProtoSigns de la misma institución, dedicado a la geo- y astrobiología. El equipo del Dr. Jordan está perfeccionando metodologías para distinguir con precisión entre estructuras biogénicas y aquellas formadas por procesos abióticos en rocas antiguas. Esta distinción es vital para el éxito de futuras misiones espaciales. No obstante, la comunidad científica también sopesa la posibilidad de que los 290 millones de años disponibles tras el cataclismo lunar hayan sido, después de todo, suficientes para el surgimiento y diversificación biológica en la Tierra.
El reto logístico del transporte interplanetario de microorganismos sigue siendo un argumento de peso en contra de la panspermia. Los microbios tendrían que sobrevivir a la tremenda fuerza del impacto inicial, al vacío prolongado y a la radiación del espacio exterior, y finalmente, al intenso calor generado durante la reentrada en la atmósfera terrestre. Sin embargo, la resiliencia de ciertos organismos es notable. Experimentos que expusieron bacterias como Deinococcus radiodurans a las condiciones del exterior de la Estación Espacial Internacional durante tres años demostraron su asombrosa capacidad para soportar el entorno espacial, gracias a sus eficientes mecanismos de reparación del ADN dañado.
Actualmente, la búsqueda de evidencia tangible se centra en la misión Mars Sample Return (MSR), una colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). El vehículo Perseverance está recolectando activamente muestras en el cráter Jezero, un lugar que se cree fue un antiguo lecho lacustre. A pesar de los contratiempos presupuestarios y las complejidades técnicas, la MSR tiene como meta traer a la Tierra rocas y regolito marciano para un escrutinio exhaustivo. Tras una suspensión en 2025 debido a los altos costos proyectados, se espera la validación del diseño de retorno de muestras para la segunda mitad de 2026.
El Dr. Jordan, en el contexto de este debate, plantea una pregunta contrapuesta que merece reflexión: si la vida se dispersa con tanta facilidad, ¿por qué no hemos observado una propagación activa y evidente desde la Tierra hacia otros cuerpos del Sistema Solar durante los últimos cuatro mil millones de años? Esta incertidumbre subraya que, incluso en su forma de litopanspermia, esta teoría no resuelve el enigma del origen primario de la vida en el cosmos, sino que meramente propone un vehículo para su diseminación. Las investigaciones en curso, incluyendo el análisis de potenciales biofirmas recolectadas por Perseverance, continúan alimentando este fascinante diálogo científico.
Fuentes
Sözcü Gazetesi
Newstalk
Dublin City University
Google Scholar
ScienceAlert
AllAfrica
SciTechDaily
Astronomy Magazine
Earth.com
Shia Waves
CBC
Aeon Videos
Wikipedia
ResearchGate
Science Reader
PMC - NIH
Space
Google Scholar
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