Descubren el Canto de Ballena Jorobada Más Antiguo, Grabado en 1949
Editado por: Olga Samsonova
Investigadores de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) han recuperado y digitalizado lo que se considera el registro sonoro más antiguo conocido de una ballena: el canto de una ballena jorobada capturado en marzo de 1949 cerca de las Bermudas.
El hallazgo se materializó a partir de un disco Gray Audograph, un dispositivo de dictado introducido por la Gray Manufacturing Company en 1945 que grababa surcos en su superficie plástica flexible. La grabación, fechada el 7 de marzo de 1949, fue obtenida durante experimentos acústicos realizados por científicos a bordo del buque de investigación R/V Atlantis, en colaboración con la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos. En aquel momento, los investigadores etiquetaron vagamente los sonidos como “ruidos de peces”, sin identificar su origen biológico, ya que se encontraban probando sistemas de sonar y midiendo explosiones submarinas.
La identificación moderna fue posible gracias a Ashley Jester, directora de servicios de datos e investigación de WHOI, quien revisó los archivos en 2025 y facilitó la digitalización. Este registro sonoro precede en casi dos décadas a la popularización del canto de ballena por parte de Roger Payne en 1967. La conservación del audio fue fortuita, ya que los discos Gray Audograph demostraron ser más resistentes que muchas cintas magnéticas posteriores, permitiendo la recuperación de aproximadamente una hora de audio.
Peter Tyack, bioacústico marino emérito de WHOI, subraya que el océano de finales de la década de 1940 presentaba un paisaje sonoro significativamente más silencioso que el actual. Estos archivos no solo preservan las vocalizaciones de la ballena, sino que establecen una línea base para medir la alteración del ambiente acústico oceánico debido a la actividad humana moderna, como el tráfico marítimo y el ruido industrial.
El valor de este documento histórico se extiende a la comprensión del impacto de la contaminación acústica, un contaminante invisible que, según oceanógrafos, aumenta el estrés de las ballenas y afecta funciones vitales como la alimentación y la orientación. La capacidad de escuchar el canto de una ballena en un entorno acústico prístino de 1949 ofrece a los científicos una herramienta invaluable para cuantificar el cambio y abogar por la protección de los ecosistemas marinos.
4 Vues
Fuentes
Los Angeles Times
unn.ua
Hasan Jasim
The Guardian
Discover Wildlife
GBH
AP News
NOAA Fisheries
IFLScience
The Guardian
Woods Hole Oceanographic Institution
POLITICO Pro
ScienceAlert
UC Santa Cruz
Evrim Ağacı
NOAA Fisheries
Macau Daily Times
Popular Science
Lea más noticias sobre este tema:
¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.



