Horario de Sueño entre las 22:00 y 23:00 Vinculado a Menor Riesgo de Depresión

Editado por: Olga Samsonova

Investigaciones recientes en psicología han establecido una correlación significativa entre momentos específicos para iniciar el sueño y una reducción en las probabilidades de experimentar depresión entre adultos en Estados Unidos. Este hallazgo subraya la importancia crítica de sincronizar el ciclo sueño-vigilia para el mantenimiento del equilibrio anímico, un principio alineado con el conocimiento de que los ritmos circadianos regulan funciones esenciales como el estado de ánimo y la secreción hormonal.

Un análisis exhaustivo de datos recopilados a través de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) entre 2015 y 2020 identificó una ventana temporal ideal para conciliar el sueño: de 22:00 a 23:00 horas. Este estudio transversal, que incluyó a 6991 participantes, sugiere que adherirse a este marco horario se asocia con las probabilidades más bajas de reportar síntomas depresivos. La alteración de este ritmo circadiano, influenciada directamente por la hora de acostarse, se consolida como un factor determinante en la modulación del estado emocional.

Los adultos cuyos horarios de inicio del sueño se desviaron notablemente de este rango óptimo mostraron un incremento sustancial en el riesgo de presentar sintomatología depresiva. Específicamente, aquellos que se acostaban entre las 01:00 y las 20:00 horas experimentaron probabilidades considerablemente mayores de reportar síntomas en comparación con el grupo de referencia que dormía en el horario ideal. Esta evidencia amplía investigaciones previas, enfocando la atención en la puntualidad del inicio del descanso como una variable clave en la epidemiología de la depresión.

La desregulación de los ciclos biológicos, como la que ocurre por el jet lag o los turnos nocturnos, tiene consecuencias negativas documentadas en el estado de ánimo y la función fisiológica. Por lo tanto, los profesionales de la salud mental deben considerar la incorporación de evaluaciones precisas del tiempo de inicio del sueño como una medida preventiva fundamental dentro de sus estrategias de intervención. La falta de sueño de calidad, independientemente del momento, ya ha sido vinculada a una mayor irritabilidad y ansiedad, según un metaanálisis de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) que revisó 50 años de literatura.

Este estudio específico de NHANES 2015-2020 proporciona una especificidad temporal valiosa, indicando que no solo la cantidad, sino el momento en que se inicia el sueño, es un marcador predictivo relevante para la salud mental en la población general adulta de EE. UU. La modulación de los ritmos circadianos, incluso con técnicas no farmacológicas, ha demostrado eficacia en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo. La integración de rutinas de sueño regulares y la gestión de la exposición a la luz, principal señal del sistema circadiano, son componentes esenciales para restablecer el equilibrio y mitigar riesgos.

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Fuentes

  • Scienmag: Latest Science and Health News

  • Annals of General Psychiatry

  • ResearchGate

  • PMC - NIH

  • Atlantis Press

  • Frontiers

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