Neurociencia Vincula la Aceleración Subjetiva del Tiempo con el Envejecimiento Cerebral

Editado por: Elena HealthEnergy

La percepción subjetiva de que el tiempo se acelera con la edad se correlaciona directamente con la disminución en la cadencia con que el cerebro humano procesa los estímulos visuales y consolida nuevos recuerdos. Este fenómeno de distorsión temporal es un aspecto universal de la experiencia humana que ofrece una vía para comprender mejor la conciencia y el proceso de envejecimiento, lo cual podría orientar estrategias para mejorar la calidad de vida percibida.

Científicos han investigado los mecanismos neurobiológicos subyacentes para explicar por qué las jornadas parecen más breves en la edad adulta en comparación con la infancia. Adrian Bejan, Profesor Distinguido J.A. Jones de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Duke, presentó una investigación en la revista European Review en mayo de 2019 que relaciona esta sensación con el deterioro cerebral asociado a la edad. Bejan postula que, a medida que el cerebro madura, las redes neuronales se extienden y, con el avance de los años, estas vías experimentan degradación, lo que ralentiza la transmisión de información. El experto indicó que la mente registra el cambio temporal ante una alteración en las imágenes mentales percibidas, no por una señal de un reloj externo.

Los cerebros juveniles son capaces de procesar una mayor cantidad de 'imágenes mentales' novedosas por unidad de tiempo objetivo, lo que genera una sensación de tiempo más prolongado. En contraste, los adultos perciben menos novedades en el mismo intervalo cronológico. El biólogo matemático Brian Yates, de la Universidad de Bath, examinó factores complementarios en The Conversation en 2016, incluyendo la rutina y el metabolismo biológico. Yates sugirió que la reducción metabólica desacelera el 'reloj' biológico del cuerpo, y la vida rutinaria minimiza las experiencias novedosas registradas por el cerebro. Matemáticamente, cada año representa una fracción menor del lapso vital total a medida que la persona envejece, lo que contribuye a la percepción de fugacidad temporal.

Soporte empírico reciente provino de un estudio publicado en 2025 en Communications Biology, el cual demostró que los 'estados neurales' —patrones de actividad cerebral— se vuelven más extensos y menos frecuentes con el envejecimiento, afectando particularmente las regiones sensoriales. Este hallazgo se alinea con la percepción subjetiva de que el tiempo transcurre más rápidamente con los años y está asociado a la 'desdiferenciación neuronal', donde las áreas cerebrales pierden especificidad funcional. Investigadores de Cambridge, utilizando datos de resonancia magnética de 3.802 personas entre 0 y 90 años, identificaron cinco fases cerebrales marcadas por puntos de inflexión a los 9, 32, 66 y 83 años, basándose en la conectividad neuronal.

El valor intrínseco de esta investigación reside en explicar un componente tan común de la experiencia humana y en sugerir que la introducción proactiva de novedad puede enriquecer la formación de la memoria, expandiendo así la percepción retrospectiva del tiempo. Linda Geerligs, de la Universidad de Radboud, ha señalado que mantenerse activo y receptivo a lo nuevo, como viajar o aprender habilidades innovadoras, puede ayudar a que el tiempo parezca más extenso en la retrospectiva. Además, las interacciones sociales significativas y las actividades que generan alegría son factores importantes que contribuyen a una vivencia más plena del tiempo. La disminución en la frecuencia de los movimientos sacádicos del ojo, un indicador de la velocidad de procesamiento visual, también es un factor biofísico citado por Bejan que influye en esta percepción acelerada.

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Fuentes

  • euronews

  • Quartz

  • SSBCrack News

  • EurekAlert!

  • NZCity

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