Pan de Masa Madre Muestra Menor Impacto Glucémico que Pan Blanco, Según Análisis Clínicos
Editado por: Olga Samsonova
El pan de masa madre se establece como una alternativa superior al pan blanco convencional, particularmente en la gestión de los niveles de glucosa en sangre. Esta diferencia se atribuye al método de elaboración ancestral, que emplea una fermentación natural y prolongada, contrastando con la fermentación rápida que utiliza levadura industrial en el pan común. La popularidad de este alimento, perfeccionado por panaderos artesanales a lo largo de unos 6000 años, se apoya ahora en evidencia científica que respalda sus beneficios metabólicos en el consumo diario.
Una revisión exhaustiva que agrupó dieciocho ensayos clínicos comparó el efecto del pan de masa madre frente a panes fermentados industrialmente y soluciones azucaradas. Los resultados indicaron que la ingesta de masa madre produjo picos de glucosa significativamente más bajos a los sesenta y ciento veinte minutos posteriores a la comida, en comparación con las otras muestras. Este patrón de respuesta glucémica posprandial más atenuada es un factor clave para quienes buscan mantener una energía sostenida y evitar fluctuaciones bruscas de azúcar en sangre.
El mecanismo detrás de esta modulación glucémica se centra en la creación de ácidos orgánicos durante el proceso de fermentación lenta, específicamente el ácido láctico y el acético. Estos compuestos tienen la capacidad demostrada de reducir la velocidad a la que el organismo digiere y absorbe los carbohidratos presentes en el pan. Como consecuencia directa de este proceso bioquímico, el pan de masa madre exhibe consistentemente un Índice Glucémico (IG) más bajo, situándose generalmente entre 53 y 54, mientras que el pan blanco puede alcanzar un valor de hasta 71 en la misma escala.
Los especialistas en nutrición señalan que la optimización de los beneficios glucémicos se consigue al optar por variantes integrales del pan de masa madre. La adición de fibra en las versiones de grano entero potencia la lentitud en la absorción de carbohidratos. Sin embargo, el metaanálisis también identificó limitaciones, al indicar que la calidad de la evidencia era baja a muy baja y que no se observaron efectos consistentes sobre la insulina en ayunas ni sobre las hormonas reguladoras del apetito.
La fermentación con masa madre, que es una mezcla de harina y agua inoculada con levaduras silvestres y bacterias lácticas, modifica profundamente la matriz del alimento. Este proceso prolongado, que puede durar entre dos y siete días para el cultivo iniciador, no solo mejora el sabor y la textura, sino que también incrementa la biodisponibilidad de nutrientes al neutralizar fitatos, facilitando una mejor absorción de minerales como el calcio, hierro y magnesio. Además, la actividad microbiana resulta en la síntesis de compuestos bioactivos y vitaminas del grupo B, incluyendo el ácido fólico (B9) y la riboflavina (B2).
Aunque la evidencia general favorece al pan de masa madre para el control glucémico posprandial, es fundamental considerar que la respuesta metabólica es altamente individualizada. Investigaciones previas han demostrado que la respuesta glucémica a distintos tipos de pan varía considerablemente entre personas, y que el microbioma intestinal podría predecir qué pan inducirá una respuesta mayor en un sujeto específico. Por lo tanto, si bien el pan de masa madre presenta una ventaja fisiológica clara debido a su composición química alterada por la fermentación, la recomendación dietética final debe integrarse con factores específicos de cada individuo para una optimización nutricional completa.
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Fuentes
CNNindonesia
Verywell Health
Asia World View
Good In Bread
GoodRx
The Independent
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