Diferencias Nutricionales Clave en Yogures de Origen Vegetal: Soja, Coco y Almendra
Editado por: Olga Samsonova
La creciente popularidad de las alternativas lácteas ha posicionado a los yogures elaborados a partir de soja, coco y almendra en un lugar destacado dentro del sector alimentario. Aunque estos productos se perciben como opciones más ligeras o adecuadas para dietas específicas, la bioquímica Eva Vacheau ha alertado sobre variaciones nutricionales significativas entre estas bases, lo que exige una evaluación detallada por parte del consumidor. La noción de que todos los sustitutos vegetales poseen un perfil de salud uniforme puede ser inexacta, ya que sus composiciones de macronutrientes difieren sustancialmente tanto de los lácteos tradicionales como entre sí.
En términos de contenido proteico, el yogur de soja ofrece la equivalencia más próxima a la proteína de la leche de vaca, especialmente en sus versiones estilo griego sin azúcares añadidos, proporcionando proteínas de alto valor biológico esenciales para la función muscular y la nutrición general. En contraste, las variedades basadas en almendra y coco generalmente presentan niveles proteicos inferiores a los de la soja. No obstante, una investigación de Astrid D'Andrea de la Universidad de Massachusetts Amherst, que analizó 612 yogures lanzados entre 2016 y 2021, sugirió que los productos de almendra a menudo exhiben una mayor densidad nutricional general, caracterizada por menores cantidades de azúcares totales y sodio.
El yogur de coco, valorado por su ausencia de lactosa y su textura suave para el sistema digestivo, frecuentemente duplica el contenido calórico de la soja o del yogur lácteo natural debido a su composición lipídica inherente. Un elemento común en la formulación de estos análogos vegetales es la adición de agentes espesantes o almidones modificados, empleados para emular la textura coagulada del yogur lácteo, un producto que la Unión Europea define legalmente como fermentado con *Lactobacillus bulgaricus* y *Streptococcus thermophilus*. Aditivos como la goma xantana se utilizan comúnmente para mejorar la viscosidad y estabilidad, aunque la normativa no siempre especifica el tipo o la cantidad mínima de cultivos fermentativos utilizados, a diferencia del yogur lácteo que requiere un mínimo de 10 millones de unidades formadoras de colonias por gramo o mililitro.
Desde la perspectiva de la salud intestinal, los análogos vegetales suelen mostrar una menor riqueza microbiana en comparación con el yogur tradicional, incluso aquellos que contienen cultivos fermentativos. Los análisis indican que la leche de origen animal tiende a promover una mayor diversidad y riqueza de especies beneficiosas, como *Bifidobacterium*, mientras que las bebidas vegetales arrojan resultados más variables en su efecto sobre la microbiota intestinal. Por ello, la recomendación experta se centra en una estrategia de diversificación dietética: utilizar la soja para una ingesta proteica funcional y reservar el yogur de coco para momentos específicos, siempre que la tolerancia digestiva sea adecuada. Las tendencias futuras en la industria se orientan hacia la fortificación con micronutrientes clave como el calcio, las vitaminas B12 y D, paralelamente a los esfuerzos por reducir los niveles de azúcares, sal y grasas añadidas para optimizar el perfil de salud general de estos productos.
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Fuentes
Topsante.com
Doctissimo
Editions Trédaniel
Top Santé
Marie Claire
ProVeg International
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