Metodología Visual Japonesa Busca Reducir Desperdicio Alimentario Doméstico
Editado por: Olga Samsonova
Una metodología de origen japonés, eminentemente visual, está siendo promovida para disminuir significativamente el desperdicio de alimentos en los hogares, enfocándose en aumentar la conciencia sobre los productos cercanos a su fecha de caducidad. Esta técnica aborda la problemática común de los comestibles perecederos que quedan ocultos y, consecuentemente, son olvidados dentro del refrigerador, una causa principal de descarte innecesario. La investigadora Kohei Watanabe, de la Universidad Teikyo en Tokio, ha identificado el olvido como la razón fundamental del deterioro y desperdicio de alimentos.
La implementación central de esta estrategia consiste en designar un área específica dentro del refrigerador, claramente demarcada con cinta de colores vivos, cuyo único propósito es albergar aquellos alimentos que requieren consumo inmediato. Esta demarcación visual funciona como un disparador cognitivo, forzando al usuario a priorizar dichos artículos. Adicionalmente, se aconseja el uso de recipientes abiertos y transparentes, situados en zonas de alta visibilidad, para agrupar estos comestibles y evitar que queden sepultados o inadvertidos. Este enfoque organizativo, alineado con el concepto de mejora continua conocido como kaizen, ha mostrado eficacia, con estudios piloto en comunidades de Tokio reportando potenciales reducciones en el desperdicio de hasta un 20%.
El marco conceptual de esta práctica se nutre del principio cultural japonés del mottainai, una expresión que evoca pesar por el valor desperdiciado de un objeto, tiempo o recurso. Este concepto, con raíces en el budismo y el sintoísmo, promueve el respeto por los recursos y la gratitud por lo poseído, manifestándose a través de etiquetas de disculpa simbólicas para los alimentos que finalmente deben ser desechados. Esta filosofía se opone al sobreconsumo y se alinea con las cuatro erres internacionales: reducir, reutilizar, reciclar y respetar.
La urgencia de estas medidas se acentúa por la dependencia alimentaria de Japón, que importa cerca de dos terceras partes de sus alimentos. Las estadísticas nacionales indican que en 2021, aproximadamente el 47% de las 5,2 millones de toneladas de desperdicio comestible del país se originaron en cocinas particulares. A nivel global, el desperdicio de alimentos contribuye entre el 8% y el 10% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero, haciendo de la reducción doméstica un imperativo ambiental y económico.
Investigaciones adicionales han explorado la aplicación de técnicas de rotación de inventario, como el sistema FIFO (primero en entrar, primero en salir), sugiriendo colocar los artículos nuevos detrás de los existentes para asegurar el consumo prioritario de los más antiguos. La colaboración entre instituciones académicas y el sector privado impulsa soluciones tecnológicas; por ejemplo, un proyecto piloto iniciado en noviembre de 2024 entre el supermercado en línea Aeon Next y Kurashi Appliances de Panasonic evalúa el uso de refrigeradores inteligentes con inteligencia artificial para monitorear la frescura y sugerir recetas basadas en ingredientes próximos a caducar. La Dra. Tomoko Okayama, investigadora de gestión de residuos en la Universidad Taisho de Tokio, colaboró con Watanabe en un experimento donde cambios organizacionales mínimos en los refrigeradores de voluntarios lograron una reducción del 10% en el desperdicio en solo dos semanas, validando la efectividad de estas intervenciones conductuales sencillas.
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Fuentes
ElNacional.cat
ElNacional.cat
vertex.ai
Israel Hayom
NewsBytes
Japan Ministry of Agriculture, Forestry and Fisheries
La Vanguardia
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