Alimentos Fermentados: Nutrición Ancestral y el Rol Central en la Inmunidad Intestinal
Editado por: Olga Samsonova
El chef Vladislav Penov ha enfatizado la importancia del consumo habitual de alimentos fermentados, como la leche agria, para el desarrollo de un microbioma intestinal robusto. Penov señala que, si bien la fermentación fue una práctica ancestral ejecutada sin conocimiento científico explícito, la comprensión moderna confirma sus profundos beneficios para la salud. El enfoque, según el experto, debe centrarse en la calidad intrínseca del alimento consumido, trascendiendo la mera ausencia de microorganismos patógenos. Esta perspectiva sitúa el debate en la bioactividad nutricional de estos productos tradicionales.
La relevancia del tracto digestivo en la defensa del organismo es fundamental, dado que aproximadamente el setenta por ciento de la inmunidad humana reside en este sistema, según diversas fuentes expertas. Este vasto territorio, que constituye la interfaz más grande entre el cuerpo y el entorno, alberga el Tejido Linfoide Asociado al Intestino (GALT), sitio donde se orquestan las respuestas defensivas. Mantener la integridad de esta barrera, que incluye la microbiota intestinal, es crucial para la operación eficaz del sistema inmunitario contra patógenos y para el desarrollo de tolerancia a sustancias beneficiosas.
La leche agria, mencionada por Penov, se destaca como una fuente singularmente rica en probióticos, además de aportar nutrientes esenciales como vitaminas C y K, calcio y fósforo, lo que convierte su proceso de fermentación en un aporte significativo para el bienestar. La fermentación, un método de conservación documentado desde hace más de 8,000 años con la producción de queso, implica una proliferación microbiana controlada que transforma los componentes alimenticios mediante acción enzimática. Este proceso no solo mejora el sabor y extiende la vida útil, sino que enriquece el alimento con microbios vivos y compuestos bioactivos. El kéfir, por ejemplo, originario de las montañas del Cáucaso, se obtiene mediante una doble fermentación ácido-láctica y alcohólica, ofreciendo una diversidad microbiana superior a otros lácteos fermentados.
Hallazgos científicos recientes indican que el consumo regular de seis porciones diarias de alimentos fermentados, incluyendo kéfir, chucrut, kimchi o kombucha, puede incrementar la diversidad del microbioma y disminuir la inflamación sistémica, un factor asociado a múltiples dolencias crónicas. El experto Penov aconseja integrar estos alimentos en la dieta con prudencia, sugiriendo que incluso la adición constante de pequeñas cantidades genera beneficios sostenibles. A diferencia de los probióticos encapsulados, que contienen cepas específicas dosificadas para condiciones concretas, los alimentos fermentados ofrecen un espectro más amplio de microorganismos y compuestos bioactivos que modulan la inflamación y mejoran la función intestinal de forma integral. La salud intestinal, por lo tanto, se establece como un pilar de la nutrición personalizada, influenciada directamente por la inclusión consciente de estos productos tradicionales y sus innovaciones contemporáneas.
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Fuentes
Az-jenata.bg
Actualno.com
Blitz.bg (позоваващ се на Bulgaria ON AIR)
Българска национална телевизия - BNT
Paragraph21.com
Nosugar.bg
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