El Origen del Black Friday y su Impacto Ambiental
Autor: Tatyana Hurynovich
El apogeo del consumo masivo se vislumbra para la última semana de noviembre de 2025. Numerosas marcas, en su afán por maximizar sus ingresos, están extendiendo los periodos promocionales, convirtiendo una venta puntual en una «Semana Negra» o incluso en maratones mensuales de «superdescuentos». Este evento comercial, pautado oficialmente para el 28 de noviembre de 2025, se examina bajo la lupa de sus profundas raíces históricas, la creciente presión ambiental que ejerce y la compleja psicología del comprador, elementos que contrastan fuertemente con los llamamientos cada vez más audibles a adoptar patrones de consumo más sostenibles.
La edición de 2025 del actual «Black Friday» estuvo marcada por campañas de marketing sumamente agresivas. Estas a menudo venían acompañadas de escenas de frenesí: multitudes de consumidores esperando la apertura de las tiendas a medianoche y productos electrónicos apilados en palés. Este periodo activa disparadores psicológicos clave, como la creación artificial de escasez y el temido Síndrome de Miedo a Perderse Algo (FOMO). Investigaciones realizadas por el IE Business School en España revelan que, si bien los descuentos ofrecen una gratificación instantánea, invariablemente conducen a compras impulsivas y al aumento de las cargas de deuda. Datos de una encuesta realizada en el Reino Unido corroboran esta tendencia, señalando que el 40% de los participantes lamentaron posteriormente sus adquisiciones efectuadas durante esa jornada.
Los orígenes del «Black Friday» se sitúan en Estados Unidos, donde el término se acuñó por primera vez en Filadelfia durante la década de 1960. La policía local lo utilizaba para describir el caos generado por el gran flujo de compradores y las congestiones vehiculares previas a un importante partido de fútbol americano. Posteriormente, los minoristas reformularon el nombre, haciendo del color «negro» un símbolo de rentabilidad, dado que en esa fecha los comercios pasaban de operar en números rojos a registrar ganancias, marcando así el inicio oficial de la temporada de compras navideñas.
Con el auge de Internet en la década del 2000, el «Black Friday» trascendió los límites de los establecimientos físicos para convertirse en un fenómeno global del comercio electrónico. En Rusia, esta costumbre se introdujo a principios de la década de 2010, adoptando matices propios, como la extensión de las rebajas a una semana o incluso un mes completo. Entre 2020 y 2025, el «Black Friday» se ha adaptado a la era digital, incorporando el uso de redes neuronales y tecnologías novedosas para optimizar los beneficios tanto para los consumidores como para los vendedores.
La interpretación mercadológica, impulsada por los minoristas en los años ochenta, vincula el término al cambio en los libros de contabilidad hacia las «cifras negras», es decir, la obtención de beneficios económicos.
En medio de este auge comercial, emerge un movimiento crítico cada vez más fuerte. La organización ecologista Greenpeace ha calificado al «Black Friday» como un «día negro para el medio ambiente», destacando el notable incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo desmedido de recursos. La organización medioambiental alemana DUH también ha expresado críticas similares. Como respuesta al hiperconsumo, han surgido contraculturas como el «Día de no comprar nada» (Kauf-nix-Tag) y el «Viernes Verde», que abogan por decisiones de compra más conscientes. Los estudios psicológicos insisten en que la búsqueda de descuentos estimula el sistema de recompensa cerebral, provocando una liberación de dopamina que refuerza el comportamiento impulsivo, especialmente bajo la presión del tiempo limitado.
Fuentes
Deutsche Welle
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