La Gran Mancha Roja de Júpiter se reduce a mínimos históricos en medio de fluctuaciones impredecibles

Editado por: Uliana Soloveva

La Gran Mancha Roja de Júpiter desaparecerá pronto. La mancha en sí es un gigantesco anticiclón que ha existido durante más de 350 años.

El mayor vórtice atmosférico del sistema solar, la Gran Mancha Roja (GMR) de Júpiter, sigue manifestando fenómenos meteorológicos inusuales. Los datos obtenidos por el telescopio espacial Hubble en enero de 2026 registraron que el diámetro ecuatorial de la tormenta es de aproximadamente 10.250 millas, es decir, unos 16.500 kilómetros. Esta cifra representa el valor más bajo jamás documentado, aunque el remolino sigue superando el diámetro medio de la Tierra, fijado en 12.742 kilómetros. Esta medición marca una contracción significativa respecto a los registros históricos, como las 14.500 millas observadas por las misiones Voyager en 1979.

Los archivos astronómicos confirman que el fenómeno se ha observado durante al menos 350 años, con descripciones iniciales que datan de 1665 y se atribuyen a Giovanni Cassini. No obstante, la comunidad científica advierte que la tormenta actual podría no ser el mismo objeto que vio Cassini, cuya duración continua confirmada superaría ya los 190 años. Los registros históricos, en particular las observaciones de A. A. Belopolsky en la década de 1880, indican que a finales del siglo XIX el diámetro de la GMR alcanzaba los 40.000 kilómetros —o incluso los 50.000 según ciertas fuentes—, además de ser considerablemente más brillante.

Las mediciones más recientes confirman que la GMR se encoge a un ritmo acelerado de unas 580 millas por año desde que en 2012 se detectara un incremento en su velocidad de reducción. Además, las observaciones del Hubble realizadas entre diciembre de 2023 y marzo de 2024 revelaron que la GMR no es totalmente estable, mostrando oscilaciones tanto en su tamaño como en su velocidad. Amy Simon, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, subrayó que este comportamiento oscilatorio es impredecible y carece actualmente de explicaciones hidrodinámicas claras.

Las simulaciones llevadas a cabo por científicos de la Universidad de Yale y otras instituciones sugieren que la falta de interacción con tormentas menores podría ser la causa del encogimiento, dado que en los modelos de control sin dichas interacciones, la mancha comenzaba a reducirse tras 950 días. Los investigadores aún no comprenden plenamente el origen de este vórtice cósmico, aunque la hipótesis más aceptada sostiene que se mantiene gracias a las potentes corrientes en chorro circundantes, las cuales evitan su rápida disipación. Los vientos internos de la tormenta alcanzan velocidades sostenidas de hasta 640 km/h, mientras que sus temperaturas interiores oscilan entre los -160 °C y los -120 °C.

La profundidad de la GMR, según las estimaciones obtenidas por el radiómetro de microondas de la sonda Juno, es de unos 240 km, mientras que las mediciones gravitatorias ofrecen un rango de entre 200 y 500 km. La persistente tendencia a la baja induce a los expertos a creer que la tormenta terminará por desaparecer, aunque el cronograma exacto sigue siendo incierto. Algunos modelos predictivos sugieren que, de mantenerse el ritmo actual de reducción, el vórtice podría estabilizarse en una forma más pequeña y circular hacia el año 2040. Las agencias espaciales continúan empleando instrumentos de vanguardia para recopilar datos críticos sobre la dinámica de la tormenta antes de su posible colapso, algo esencial para comprender la meteorología atmosférica de los gigantes gaseosos.

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Fuentes

  • MVS Noticias

  • Vertex AI Search

  • Vertex AI Search

  • ScienceDaily

  • La Razón

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