¿Tecnología alienígena en la Luna? Un físico teórico cuestiona la transparencia de la NASA

Autor: Uliana S.

El físico teórico Maaneli (Max) Derakhshani afirma que la NASA está difuminando las fotos de la Luna para ocultar tecnologías no humanas.

A principios de febrero de 2026, el panorama de la exploración espacial se vio sacudido por las declaraciones del físico teórico Maaneli (Max) Derakhshani. El 3 de febrero de 2026, durante su participación en el programa "Reality Check" de la cadena NewsNation, el científico compartió una serie de perspectivas inquietantes sobre posibles anomalías estructurales en la superficie de la Luna. Esta intervención ha reavivado una controversia de larga data sobre la naturaleza de los objetos capturados en las fotografías lunares y el papel que desempeña la NASA en la difusión de dicha información.

Antes de una gran misión de la NASA a la Luna, Ross Coulthart y Maaneli «Max» Derakhshani discuten la posibilidad de estructuras artificiales en la Luna, citando anomalías.

Derakhshani, un experto reconocido en el ámbito de la mecánica cuántica, ha planteado la hipótesis de que ciertas formaciones lunares podrían no ser el resultado de procesos geológicos naturales, sino más bien vestigios de tecnología de origen extraterrestre. Según su testimonio, existe la posibilidad de que la agencia espacial estadounidense esté aplicando técnicas de difuminado o censura en las imágenes satelitales para ocultar detalles que evidenciarían la presencia de estas estructuras artificiales en nuestro satélite natural.

La trayectoria académica de Maaneli Derakhshani respalda su posición en el mundo científico; es graduado de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos, donde obtuvo su doctorado en física teórica. Su currículum incluye investigaciones de nivel posdoctoral en la Universidad de Rutgers y una destacada labor en el Instituto John Bell para Cuestiones Fundamentales de la Física. Especializado en los fundamentos de la mecánica cuántica, los procesos estocásticos y la gravedad cuántica, Derakhshani ha publicado más de 50 trabajos académicos, abordando temas complejos como los modelos de colapso de la función de onda. Además, ejerce como asesor científico principal en la CO2 Coalition, una organización dedicada al análisis de cuestiones climáticas.

A pesar de que el núcleo de sus investigaciones se ha centrado históricamente en la física fundamental y la filosofía de la ciencia, Derakhshani ha volcado recientemente su atención hacia el estudio de las anomalías lunares. Este cambio de enfoque se basa en un análisis meticuloso de las fotografías obtenidas a través de diversas misiones de la NASA, donde afirma haber encontrado patrones que desafían las explicaciones convencionales de la astronomía moderna y la geología planetaria.

En una conversación detallada con el periodista Ross Coulthart, el físico afirmó que la probabilidad de que existan construcciones artificiales en la Luna supera el 50%. Para sustentar esta cifra, se remitió a las imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), donde identifica formas geométricas que, a su juicio, no pueden ser explicadas por procesos naturales. Un ejemplo concreto es el cráter Paracelsus C, donde destacó estructuras rectangulares de hasta 30 metros de altura y más de 100 metros de longitud, incluyendo una formación con una clara silueta en forma de "T". Derakhshani subrayó que la geología no suele producir formas rectangulares de este tipo. Asimismo, mencionó anomalías en el cráter De Forest y un punto térmico en la región de Compton-Belkovich, donde la radiación de calor es 20 veces superior a la de las zonas circundantes. Otro punto clave de su argumentación es el hallazgo de nanotubos de carbono de pared simple en el suelo lunar, un material que, según explica, requiere procesos de fabricación controlados y no suele encontrarse de forma espontánea en la naturaleza.

El científico vincula estos hallazgos con el concepto de "tecnofirmas", que son indicadores de actividad tecnológica de civilizaciones externas a la Tierra. Derakhshani sugiere que la NASA podría estar restringiendo el acceso a imágenes nítidas basándose en la Ley del Espacio de 1958, la cual permite clasificar información que afecte a la seguridad nacional. En apoyo a esta teoría, citó la misión Clementine de 1994, mencionando que el ex subdirector John Brandenburg informó sobre la observación de supuestas "actividades de construcción" en la superficie lunar. También hizo referencia a un informe de la Institución Brookings de 1960, que advertía sobre el posible caos social si se descubriera tecnología alienígena superior. Según el físico, los retrasos actuales en las misiones Artemis II y III podrían estar motivados por el temor a que estos hallazgos salgan a la luz pública.

Sin embargo, estas afirmaciones han sido recibidas con un profundo escepticismo por gran parte de la comunidad científica internacional. Astrónomos y geólogos espaciales argumentan que las imágenes de alta resolución de la Luna no son exclusivas de la NASA, ya que agencias de China, India y Europa poseen sus propios registros que muestran las mismas formaciones naturales, creadas por impactos de meteoritos y procesos de erosión. Los expertos señalan que ocultar tales detalles sería prácticamente imposible sin ser detectado por otras naciones. Los críticos comparan las teorías de Derakhshani con el fenómeno de la "cara de Marte", una ilusión óptica que resultó ser una formación rocosa natural. Insisten en la importancia de basar las conclusiones en datos revisados por pares y advierten que los telescopios comerciales no tienen la resolución necesaria para verificar tales anomalías.

Hasta el momento, la NASA no ha emitido un comunicado oficial respondiendo directamente a las palabras de Derakhshani. No obstante, la agencia ha reiterado en múltiples ocasiones su compromiso con la transparencia de sus datos, señalando que la inmensa mayoría de sus archivos fotográficos están abiertos al público y a la comunidad investigadora para su libre análisis y escrutinio.

Este debate pone de manifiesto la brecha existente entre el rigor del escepticismo científico y la fascinación por las interpretaciones alternativas de los datos espaciales. A medida que programas como Artemis avanzan en su preparación para llevar de nuevo al ser humano a la Luna, estas discusiones fomentan un análisis más exhaustivo de las imágenes de nuestro satélite. Independientemente de la validez de las hipótesis de Derakhshani, sus palabras sirven como un recordatorio de que la Luna, a pesar de décadas de exploración, sigue albergando misterios que capturan la imaginación colectiva de la humanidad.

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