Cooperación Internacional Revela Grietas que Socavan la Integridad Estructural del Glaciar Thwaites

Editado por: Uliana S.

En la Antártida, el glaciar Thwaites pierde apoyo, ya que las grietas se forman más rápido que el derretimiento.

El Proyecto Internacional de Colaboración sobre el Glaciar Thwaites (ITGC), en su informe correspondiente al año 2025, ha puesto de manifiesto una aceleración preocupante en el retroceso de este coloso de hielo, conocido popularmente como el «Glaciar del Juicio Final». Este vasto cuerpo de hielo, situado en la Antártida Occidental y con una extensión comparable a la de Gran Bretaña o el estado de Florida, se erige como uno de los sistemas glaciares más dinámicos y cambiantes del planeta. La colaboración, que congrega a científicos de Estados Unidos y el Reino Unido desde el año 2018, subraya la necesidad imperiosa de un monitoreo constante ante un entorno que se revela cada vez más complejo y volátil.

Un análisis exhaustivo de imágenes satelitales capturadas entre 2002 y 2022 ha revelado un fenómeno alarmante en la Plataforma de Hielo Oriental de Thwaites (TEIS). Las grietas superficiales en esta sección se han duplicado en longitud, abarcando ahora más de 320 kilómetros, partiendo de un punto inicial de 160 kilómetros. Este crecimiento exponencial de fracturas, concentrado en la zona central del TEIS, ha superado ya las pérdidas de masa causadas por el derretimiento basal inducido por el océano. Los investigadores, incluyendo expertos de la Universidad de Manitoba, han documentado cómo este agrietamiento progresivo alrededor de la zona de cizallamiento dominante, ubicada río arriba del punto de anclaje, compromete paulatinamente la estabilidad mecánica de toda la plataforma.

Si bien las corrientes oceánicas cálidas que se infiltran bajo el glaciar y generan cavidades internas fueron consideradas históricamente la amenaza principal, los datos recientes sugieren un cambio en el panorama. El proceso de desintegración interna provocado por la red de grietas se ha consolidado como la fuerza desestabilizadora predominante. Se ha identificado un mecanismo de retroalimentación crucial: la fusión del hielo produce agua más fría que se mezcla con el agua oceánica más templada, intensificando la turbulencia y, consecuentemente, acelerando el derretimiento en la base del glaciar.

El ITGC confirma que, aunque no se anticipa un colapso catastrófico inminente, el glaciar está sentenciado a un retroceso más rápido a lo largo de los siglos XXI y XXII. La eventual desaparición total del glaciar Thwaites podría elevar el nivel del mar global hasta en 3,3 metros, siendo la masa del propio glaciar equivalente a 65 centímetros de ese aumento. Actualmente, Thwaites contribuye con aproximadamente el 4% al ritmo de subida del nivel del mar en la región del Mar de Amundsen, que se sitúa en 4,5 mm anuales.

Los especialistas del ITGC hacen hincapié en que las decisiones que se tomen durante el presente siglo dictarán la velocidad a la que se desarrollen estos acontecimientos. Se considera que una descarbonización global, inmediata y sostenida, es una medida crítica para mitigar la pérdida de hielo y evitar que se inicie un retroceso inestable análogo en los sectores marinos de la Antártida Oriental. Los científicos señalan que el glaciar continuará su retirada a un ritmo acelerado, lo que exige una revisión urgente de los marcos temporales de las proyecciones actuales.

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Fuentes

  • Zimo.co

  • Futurism

  • ECOticias.com

  • University of Manitoba

  • British Antarctic Survey

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