Mercosur y la Unión Europea sellan un histórico acuerdo de asociación en Asunción tras 26 años de negociaciones

Editado por: Svetlana Velgush

El 17 de enero de 2026, la ciudad de Asunción, Paraguay, se convirtió en el escenario de un hito diplomático sin precedentes con la firma del Acuerdo de Asociación Subregional entre el bloque del MERCOSUR y la Unión Europea (UE). La ceremonia oficial, celebrada en el emblemático Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay, puso fin a un extenso proceso de negociaciones que se inició originalmente en 1999. Este acontecimiento histórico cierra un ciclo de más de un cuarto de siglo de diálogos y establece formalmente una de las zonas de libre comercio más vastas del planeta, integrando un mercado potencial de más de 750 millones de consumidores.

Este ambicioso pacto, cuya plena vigencia depende de la ratificación de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo, incorpora un Acuerdo Comercial Interino (ACI) diseñado para agilizar la implementación de beneficios arancelarios clave. La alianza estratégica resultante consolida un espacio económico cuyo Producto Interno Bruto (PIB) conjunto representa aproximadamente el 30 por ciento del PIB mundial. Se proyecta que el intercambio comercial entre ambas regiones alcance la cifra de 100.000 millones de dólares, lo que subraya el impacto transformador de esta unión. En términos específicos para el MERCOSUR, el 92 por ciento de sus exportaciones hacia la UE quedarán exentas de aranceles, mientras que un 7,5 por ciento adicional gozará de acceso preferencial y el 99 por ciento de los productos agrícolas estarán libres de tasas impositivas.

Desde la perspectiva de Bruselas, el acuerdo se interpreta como un movimiento geopolítico estratégico para diversificar sus rutas comerciales y mitigar la dependencia de las cadenas de suministro chinas, además de actuar como un contrapeso ante la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos. El evento contó con la presencia de figuras políticas de alto nivel, incluyendo al Presidente pro tempore del MERCOSUR y mandatario de Paraguay, Santiago Peña, así como a los presidentes Javier Milei de Argentina y Yamandú Orsi de Uruguay. Por la parte europea, asistieron la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el Presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el Comisario de Comercio, Maroš Šefčovič.

A pesar del optimismo generalizado, el tratado no ha estado exento de controversias, enfrentando una férrea oposición por parte del sector agrícola europeo, especialmente de productores preocupados por la competencia de bienes sudamericanos más económicos como la carne vacuna, las aves de corral y el azúcar. Por el contrario, para las naciones del MERCOSUR, el pacto representa una oportunidad excepcional para potenciar sus exportaciones agroalimentarias y cárnicas a gran escala. Más allá de lo estrictamente comercial, el documento refuerza la cooperación en pilares fundamentales como la transformación digital, la protección de los derechos humanos y la acción climática, consolidando protocolos ambientales rigurosos para ambas regiones.

En un panorama internacional marcado por la fragmentación de los modelos de comercio global, la firma de este tratado se posiciona como una firme declaración en defensa del multilateralismo basado en reglas claras. Este acuerdo busca fortalecer los lazos transatlánticos en un momento de incertidumbre económica global. Cabe destacar que Bolivia, el miembro más reciente del MERCOSUR, no participó de forma directa en las fases previas de la negociación; sin embargo, mantiene abierta la posibilidad de adherirse formalmente a los términos del acuerdo en un futuro cercano, completando así la integración del bloque regional en este nuevo marco de cooperación internacional.

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Fuentes

  • Todo Noticias

  • EL PAÍS

  • Infobae

  • SWI swissinfo.ch

  • Prensa Latina

  • La Nación

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