La misión Artemis II despega con cuatro astronautas en el primer sobrevuelo lunar tripulado desde la era Apolo

Editado por: Tatyana Hurynovich

El miércoles 1 de abril de 2026 quedará grabado en los anales de la historia aeroespacial tras el exitoso lanzamiento de la misión tripulada Artemis II desde las emblemáticas instalaciones del Centro Espacial Kennedy en Florida. Este acontecimiento representa el primer viaje tripulado de la humanidad hacia las cercanías de la Luna en más de 53 años, rompiendo un largo paréntesis que se mantenía desde la finalización del programa Apolo en la década de los setenta. La tripulación, integrada por cuatro experimentados astronautas, ha iniciado un vuelo de prueba de vital importancia que consiste en un sobrevuelo lunar sin realizar un descenso a la superficie. Esta maniobra es un componente crítico dentro del marco del programa Artemis, cuyo fin último es cimentar una presencia humana duradera y sostenible tanto en la órbita lunar como en el propio suelo del satélite.

La ascensión hacia el firmamento fue ejecutada por el colosal cohete Space Launch System (SLS), una estructura de 322 pies de altura diseñada para poner en órbita la avanzada cápsula Orion. Las fases previas al lanzamiento incluyeron un complejo proceso de abastecimiento de combustible, donde se cargaron más de 700,000 galones de hidrógeno y oxígeno líquidos en estado criogénico. Este procedimiento requirió una vigilancia extrema y múltiples comprobaciones de seguridad, especialmente tras haberse identificado riesgos potenciales relacionados con fugas de hidrógeno en etapas de desarrollo anteriores. Charlie Blackwell-Thompson, la directora de lanzamiento, ratificó la plena operatividad de todos los sistemas antes de la ignición. El equipo humano, liderado por el comandante Reid Wiseman y el piloto Victor Glover, junto a los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), ha tomado una trayectoria de retorno libre. Este curso los desplazará miles de millas más allá de la cara oculta de la Luna antes de emprender el camino de vuelta a nuestro planeta en una travesía que durará algo menos de 10 días.

El sistema SLS se consolida como el vehículo de lanzamiento primordial para las ambiciones del programa Artemis. En su variante conocida como Block 1, el cohete alcanza una altura de 322 pies, superando de manera imponente la escala de monumentos como la Estatua de la Libertad. En el momento del despegue, la maquinaria desarrolla un empuje colosal de 8.8 millones de libras, una cifra que sobrepasa en un 15% la potencia generada por el legendario cohete Saturno V de la era Apolo. La etapa central de este gigante, cuya construcción estuvo a cargo de la corporación Boeing, tiene capacidad para albergar 733,000 galones de propelente criogénico que alimentan sus cuatro potentes motores RS-25. Tras la inserción orbital inicial, la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS) se encarga de suministrar el impulso cinético necesario para proyectar a la cápsula Orion hacia su encuentro con el entorno lunar.

La misión Artemis II, que en sus fases iniciales de planificación fue denominada Exploration Mission-2 (EM-2), persigue objetivos científicos y operativos que evocan la histórica misión Apolo 8 de 1968. Sin embargo, su diseño de navegación mediante una trayectoria de retorno libre guarda una analogía más estrecha con el plan de vuelo de emergencia utilizado en el Apolo 13. A diferencia de lo ocurrido en 1968, la nave Artemis II no se insertará en la órbita lunar, sino que realizará un sobrevuelo dinámico. Se estima que el punto de máxima distancia respecto a la Tierra superará las 248,655 millas, lo que podría suponer un nuevo récord histórico de alejamiento para una misión tripulada. El objetivo primordial de esta expedición radica en el testeo integral de los sistemas de soporte vital, los mecanismos de navegación y la resiliencia general de la nave Orion en las condiciones hostiles del espacio profundo.

La diversidad y la cooperación internacional son pilares que definen la identidad de esta tripulación, reflejando la evolución de la exploración espacial en el siglo XXI. Por primera vez en la historia, un astronauta de Canadá, Jeremy Hansen, se dirige hacia la Luna, acompañado por Christina Koch, quien ostenta el honor de ser la primera mujer en formar parte de una misión lunar tripulada. La Agencia Espacial Canadiense (CSA) ha mantenido una presencia constante en el apoyo logístico terrestre; específicamente, la entidad Shared Services Canada (SSC) ha garantizado la operatividad de un centro de mando provisional ubicado en Cabo Cañaveral. Para asegurar la continuidad de la misión ante cualquier eventualidad, la astronauta Jenni Gibbons, también de la CSA, ha sido designada como la sustituta oficial y apoyo directo de Hansen.

El ambicioso programa Artemis, instituido formalmente en el año 2017 a través de la Directiva de Política Espacial número 1, proyecta el establecimiento de una base operativa permanente en la Luna para la década de 2030, utilizándola como un laboratorio y trampolín logístico para las futuras expediciones tripuladas hacia Marte. Se prevé que la misión Artemis II, tras completar sus 10 días de travesía espacial, finalice con un descenso controlado y posterior amerizaje en las aguas del Océano Pacífico, en las proximidades de San Diego, alrededor del 10 de abril de 2026. La culminación exitosa de este vuelo es un requisito sine qua non para el desarrollo de la subsiguiente misión Artemis III, la cual tiene como meta histórica el regreso de los seres humanos a la superficie lunar, específicamente en la inexplorada región del polo sur.

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Fuentes

  • Daily Mail Online

  • NASA

  • Reuters

  • The New York Times

  • Space.com

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