Todos sienten el calor en Melbourne.
Protocolo de Calor Extremo Detiene Partidos en Abierto de Australia por Temperaturas Elevadas
Editado por: Tetiana Martynovska 17
El Abierto de Australia, el primer evento de Grand Slam de la temporada celebrado en Melbourne Park, activó el sábado 24 de enero su Protocolo de Calor Extremo. La medida se implementó ante las previsiones meteorológicas que anticipaban un pico térmico cercano a los 40 grados Celsius, una condición que históricamente desafía a los competidores durante el verano australiano. Como consecuencia directa de la ola de calor, la dirección del torneo decretó la suspensión de los encuentros programados en las canchas exteriores durante la tarde, priorizando la seguridad de los atletas y el personal de apoyo.
Melbourne está atravesando el inicio de una ola de calor abrasadora, con temperaturas tan altas que los partidos de tenis del Abierto de Australia fueron cancelados.
Para resguardar los partidos de mayor perfil, se desplegaron los techos retráctiles instalados en los estadios principales, incluyendo la Rod Laver Arena, con el fin de mitigar la exposición directa a la radiación solar. Los organizadores habían adelantado los horarios de inicio de la jornada sabatina para aprovechar las temperaturas más bajas de la mañana, una estrategia habitual en el torneo desde la implementación de la Extreme Heat Policy (EHP) en 1988. El sistema de alerta del torneo, denominado Escala de Estrés por Calor del AO, escaló hasta el Nivel 5, la designación máxima de peligro, lo que desencadenó la pausa reglamentaria.
Este punto de inflexión se produjo durante el enfrentamiento de tercera ronda entre el campeón defensor, Jannik Sinner, y el estadounidense Eliot Spizzirri. Sinner experimentó calambres severos y una disminución crítica en su rendimiento físico. La activación del protocolo, que considera parámetros ambientales como temperatura del aire, calor radiante, humedad y velocidad del viento, fue un factor determinante en el desarrollo del encuentro. El tenista italiano reconoció que el cierre oportuno del techo le proporcionó una ventana de recuperación esencial, permitiéndole estirar y mitigar los calambres que afectaban sus extremidades, lo que le permitió asegurar su avance a la siguiente fase.
El impacto de estas condiciones extremas subraya una preocupación más amplia en el deporte, donde un informe reciente de Oliver Wyman sugiere que riesgos climáticos como el estrés térmico podrían reducir los ingresos anuales del deporte hasta en un 14% para 2030. La vulnerabilidad del tenis, con más del 90% de sus ingresos por derechos de retransmisión ligados a actividades al aire libre, resalta la importancia de estas políticas de seguridad. Jugadores como la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, han calificado jugar bajo tales condiciones como una situación extrema, enfatizando que la adaptación climática se convierte en un componente crucial del resultado del partido.
La suspensión temporal en la Rod Laver Arena, solicitada por Sinner cuando perdía 3-1 en el tercer set, generó debate sobre la equidad competitiva, aunque su oponente, Spizzirri, admitió sentir que al italiano se le había dado un "salvavidas" en un momento crítico. El evento en Melbourne Park, donde las temperaturas se mantuvieron persistentemente altas, también afectó a otras figuras como Madison Keys y Jessica Pegula, quienes iniciaron sus respectivos partidos una hora antes de lo programado. El director del torneo, Craig Tiley, supervisa un evento que ha evolucionado sus medidas de protección desde su fundación como Campeonato de Australasia en 1905, siendo la capacidad de la infraestructura, como los techos retráctiles introducidos en 1988, fundamental para la continuidad ante el calor recurrente, que alcanzó hasta 46 grados Celsius en 2014.
Fuentes
eNCAnews
Fox Sports Australia
The Guardian
Mint
The Guardian
Australian Open
