Mecanismos Genéticos Preservan la Visión del Tiburón de Groenlandia Centenario

Editado por: Olga Samsonova

El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), conocido por ser el vertebrado con la vida más prolongada, con una esperanza de vida que puede superar los 400 años, ha sido históricamente vinculado a una visión deficiente debido a su hábitat abisal y la presencia frecuente de parásitos oculares. Una investigación reciente, cuyos resultados se consolidaron a finales de 2025 y fueron publicados en la revista Nature Communications, revela que su sistema visual permanece operativo y notablemente adaptado para contrarrestar el deterioro celular asociado al envejecimiento.

El estudio, llevado a cabo por un consorcio internacional que incluyó a investigadores de la Universidad de California, Irvine, utilizó análisis genómicos y técnicas histológicas en especímenes capturados cerca de la Isla Disko, en Groenlandia. Las conclusiones del trabajo refutan la creencia popular de ceguera, confirmando que el aparato visual del escualo está optimizado para la oscuridad extrema, dependiendo casi exclusivamente de sus bastones retinianos para maximizar la captación de la escasa luz que alcanza su entorno. Un hallazgo clave fue la ausencia de degeneración en las capas de la retina de ejemplares con más de un siglo de vida, lo que sugiere una detención biológica del envejecimiento en ese tejido ocular específico.

El secreto de esta resiliencia visual centenaria parece residir en la alta expresión de genes esenciales para la reparación del ADN, concretamente los genes ercc1 y ercc4 (XPF). Estos codifican subunidades de una nucleasa que mantiene un mecanismo constante contra el daño genético acumulado, asegurando la estabilidad del genoma. Adicionalmente, las membranas de las células retinianas presentan una alta concentración de ácidos grasos de cadena muy larga, lo que garantiza la flexibilidad celular necesaria para el funcionamiento eficiente de la rodopsina, la proteína clave para la visión, incluso en las bajas temperaturas del océano Ártico.

La investigación también abordó el persistente mito sobre el copépodo parásito Ommatokoita elongata, que se adhiere a menudo a la córnea de estos animales. Los científicos evaluaron la transmisión de luz a través de córneas infectadas y determinaron que el parásito permite el paso de entre el 66% y el 100% de la luz azul, confirmando que la luz sí alcanza la retina. Aunque el parásito puede causar lesiones oculares y opacidad corneal, se considera que estos tiburones, que habitan profundidades de hasta 3,000 metros, no dependen de una visión aguda para su supervivencia, utilizando señales olfativas y otros sistemas sensoriales.

Estos descubrimientos obtenidos del análisis de ojos funcionales durante siglos abren vías prometedoras para la investigación biomédica aplicada a patologías humanas relacionadas con el envejecimiento ocular. Específicamente, los hallazgos ofrecen pistas moleculares para el estudio de enfermedades como el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), causas principales de pérdida de visión a nivel mundial. La comprensión de cómo el Somniosus microcephalus evita la degeneración retiniana podría informar estrategias para preservar la función visual en humanos a medida que la población mundial envejece.

11 Vues

Fuentes

  • WPDE

  • NZ Herald

  • infobae

  • Talker News

  • ResearchGate

  • ResearchGate

  • Bernews

  • NZME

  • Sustainable Oceans Society

  • The Bay's News First - SunLive

  • Earth Sciences NZ - NIWA

  • Radio New Zealand (RNZ)

  • Discover Magazine

  • UC Irvine News

  • Nautilus Magazine

  • Forbes

  • Animals Around The Globe

¿Encontró un error o inexactitud?Consideraremos sus comentarios lo antes posible.