El nacimiento del primer polluelo de kakapo en la isla Pukenui marca un hito en la temporada de cría

Editado por: Olga Samsonova

En la remota y prístina isla de Pukenui, también conocida como Anchor Island, se ha registrado un acontecimiento de vital importancia para la biodiversidad neozelandesa: el nacimiento del primer polluelo de kakapo de la presente temporada de reproducción. Este pequeño ejemplar rompió el cascarón precisamente el día de San Valentín, bajo la atenta protección de su madre adoptiva, Yasmin. Este suceso es interpretado por los expertos como un resultado sumamente prometedor de los incansables esfuerzos por recuperar a esta especie de loro, cuya existencia estuvo al borde de la extinción. La actividad reproductiva de estas aves está intrínsecamente ligada a la fructificación masiva de los árboles de rimu (Dacrydium cupressinum), un fenómeno natural que actuó como el detonante biológico para el inicio del comportamiento de apareamiento a finales de diciembre de 2025.

Las tareas de monitoreo ambiental llevadas a cabo a finales de 2025 revelaron niveles extraordinariamente altos de formación de frutos en los bosques de rimu, lo que constituye la señal inequívoca que los kakapos necesitan para comenzar sus complejos rituales de cortejo. Las proyecciones para la temporada de 2026 son históricas, indicando que la fructificación del rimu alcanzará niveles de entre el 50% y el 60% en las tres islas principales que sirven de santuario para la especie. El Programa de Recuperación del Kakapo, establecido formalmente en 1995, entra en este nuevo ciclo con una ventaja estratégica: cuenta con la mayor cantidad de hembras en edad reproductiva jamás registrada, lo que sienta las bases para un crecimiento demográfico sostenido.

Antes de este reciente alumbramiento, la población mundial de kakapos se contabilizaba en 236 individuos, lo que representa una recuperación fenomenal frente al mínimo histórico de tan solo 51 aves que quedaban en 1995. Debido a que estos loros se reproducen con poca frecuencia —generalmente en intervalos de dos a cuatro años en sincronía con los ciclos del rimu—, los gestores de conservación deben aplicar técnicas de intervención intensiva. Los éxitos alcanzados en temporadas anteriores, específicamente en 2019 y 2022, cuando la población llegó a un pico de 252 ejemplares, han resultado ser desproporcionadamente valiosos para asegurar no solo el número de individuos, sino también la necesaria diversidad genética de la especie.

La técnica de la paternidad adoptiva se ha consolidado como una herramienta de gestión crítica para maximizar las tasas de supervivencia de los polluelos, de acuerdo con las directrices del Departamento de Conservación (DOC). La madre biológica del nuevo integrante de la población es Tiwhiri, quien logró poner cuatro huevos fertilizados en este ciclo. No obstante, para garantizar que cada cría reciba los cuidados óptimos, se seleccionó a Yasmin como madre de crianza. El DOC prioriza la redistribución de huevos de madres que han tenido puestas múltiples y viables, con el objetivo primordial de fomentar la variabilidad genética entre los descendientes criados con éxito. Para asegurar un control total, cada kakapo porta un transmisor de radio individual que permite a los biólogos rastrear su ubicación y actividad de manera constante.

El kakapo, reconocido como el loro más pesado del mundo y caracterizado por ser una especie nocturna y no voladora, habitaba originalmente en toda la extensión de Nueva Zelanda. Sin embargo, su población sufrió un colapso catastrófico tras el asentamiento humano y la introducción accidental de depredadores letales como gatos y armiños. A pesar de que las iniciativas de preservación comenzaron tímidamente en 1894, la especie llegó a una situación límite hacia finales del siglo pasado. En la actualidad, estos loros solo pueden sobrevivir en islas estrictamente protegidas y libres de depredadores, incluyendo Pukenui (Anchor Island), Whenua Hou (Codfish Island) y la isla de Hauturu-o-Toi (Little Barrier Island).

Esta temporada de cría, estimulada por lo que se conoce como un "mega-mast" de rimu, tiene el potencial de generar una cantidad récord de polluelos, brindando una oportunidad de oro para probar métodos de gestión menos invasivos, como las nuevas tecnologías de monitoreo a distancia. Deirdre Vercoe, gerente de operaciones de recuperación del kakapo del DOC, destacó que este es un momento de gran trascendencia para todo el equipo de conservación. No obstante, el éxito del programa también plantea nuevos retos logísticos, como la búsqueda de hábitats adicionales que estén libres de depredadores para acoger a una población en expansión. La alianza continua entre el DOC, socios corporativos como Meridian Energy y los representantes del pueblo maorí, particularmente la iwi Ngāi Tahu, sigue siendo el eje central para la salvaguarda de esta especie, que es venerada como un "taonga" o tesoro cultural invaluable.

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Fuentes

  • RNZ

  • Department of Conservation

  • RNZ News

  • 1News

  • Meridian Energy

  • Xinhua

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