Centenarios Turcos Atribuyen Larga Vida a Dieta y Actividad Constante
Editado por: Olga Samsonova
Dos longevos notables de Turquía, Şemsi Kılıç, quien alcanzó los 110 años, y Dudu Candan, de 106 años, han compartido la filosofía que, según ellos, sustenta sus vidas extensas y saludables. Su narrativa converge en la adhesión a hábitos consistentes, destacando la nutrición natural como pilar fundamental, con una mención específica y recurrente al consumo regular de yogur. Esta perspectiva se alinea con investigaciones que asocian el yogur natural y sin azúcares añadidos con el mantenimiento de un microbioma intestinal robusto, lo cual puede mitigar la inflamación y fomentar el bienestar general.
La Sra. Candan, nacida en 1920, enfatiza la práctica de la moderación en sus ingestas alimentarias, complementando su dieta con una porción de vegetales frescos junto con el consumo diario de yogur. Por su parte, el Sr. Kılıç, quien se mantuvo activo hasta hace poco, aconseja enfáticamente a las generaciones más jóvenes priorizar la ingesta abundante de yogur y mantequilla, además de mantenerse involucrados en labores productivas. Ambos centenarios coinciden en que la combinación de una dieta basada en productos naturales y un estilo de vida dinámico son elementos imprescindibles para alcanzar edades avanzadas.
El contexto dietético turco se enmarca en el patrón de la Dieta Mediterránea, un estilo de alimentación tradicionalmente asociado a la longevidad en países ribereños del Mediterráneo. Esta dieta se caracteriza por un alto consumo de grasas monoinsaturadas, frutas, verduras, legumbres y cereales no refinados, con una ingesta moderada de lácteos y bajo consumo de carne. La cocina turca, basada en productos frescos y de temporada, utiliza especias con propiedades antioxidantes, lo que contribuye a la reducción del colesterol y al aumento de la inmunidad.
La ciencia moderna ha comenzado a validar la importancia de estos hábitos dietéticos. Estudios han demostrado que el consumo frecuente de yogur se correlaciona con un riesgo menor de mortalidad por todas las causas, particularmente por afecciones cardiovasculares. Un metaanálisis que examinó datos de casi 900,000 personas a lo largo de 17 estudios encontró que una mayor ingesta de yogur se asociaba con una reducción del 7% en el riesgo de muerte por cualquier causa y una disminución del 11% en el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares.
En un plano más amplio, la longevidad extrema se vincula a factores modificables del estilo de vida, que representan más del 60% de un envejecimiento exitoso, según un estudio que analizó los hábitos de los centenarios. Este estudio identificó cuatro hábitos clave, entre los que se incluye una dieta variada con consumo controlado de sal, priorizando productos frescos y locales. La persistencia de las recomendaciones de los centenarios turcos, como la actividad continua y la dieta natural, refuerza la evidencia de que la adherencia a patrones saludables es determinante para una vida prolongada.
La esperanza de vida media en Turquía se sitúa en 78 años, con 80,8 años para las mujeres y 75,3 años para los hombres, según datos recientes. El legado de figuras como Şemsi Kılıç y Dudu Candan subraya la conexión entre las prácticas diarias y la extensión vital, situando al yogur no solo como un alimento básico en la dieta turca, sino como un potencial componente de la fórmula de la longevidad, un concepto explorado también en las llamadas "zonas azules" del mundo.
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Fuentes
Haberler.com
Yeni Akit
Alparslan Diyarı
Haberler.com
Ekonomi Manşet
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