El Autodiálogo Vocalizado: Estrategia Cognitiva y Regulatoria en Adultos

Editado por: Olga Samsonova

La psicología contemporánea ha recontextualizado el acto de hablarse a uno mismo en voz alta, conocido como «habla privada», despojándolo de connotaciones patológicas para reconocerlo como una manifestación natural y dirigida del diálogo interno. Esta conducta cumple funciones esenciales, como estructurar el pensamiento, facilitar la toma de decisiones y modular las respuestas emocionales, lo cual se traduce en una mejora de las funciones cognitivas superiores, incluyendo la memoria y la capacidad de concentración. Lejos de ser un mero balbuceo, esta verbalización se establece como una herramienta funcional para el procesamiento de la información y la autorregulación conductual a lo largo del ciclo vital.

La evidencia empírica subraya la eficacia de la vocalización en procesos específicos. Por ejemplo, la enunciación de instrucciones, como seguir los pasos de una receta culinaria, consolida la retención de la información de manera más robusta que el procesamiento puramente mental. Adicionalmente, investigaciones han demostrado que nombrar objetos en voz alta acelera significativamente la velocidad de búsqueda visual y la localización espacial de dichos elementos. El psicólogo Gary Lupyan, de la Universidad de Wisconsin, señaló que decir un nombre en voz alta actúa como una «poderosa clave de recuperación» para la memoria, amplificando el proceso que ocurre normalmente al intentar recordar algo, impulsando así la localización de la información almacenada en la mente.

Desde la perspectiva de la psicología cognitiva, el acto de hablar en voz alta apoya directamente la memoria de trabajo y proporciona una estructura clara a la información compleja, lo que puede mitigar los niveles de ansiedad durante la ejecución de tareas que imponen una alta carga cognitiva. Aunque este comportamiento es notoriamente observable en el desarrollo infantil, donde Lev Vygotsky lo teorizó como «habla egocéntrica» antes de su internalización, los adultos lo emplean activamente como una estrategia de razonamiento y contención emocional. Esta progresión, desde el lenguaje social hasta el lenguaje interno subvocalizado, demuestra que el habla privada vocalizada es un puente funcional entre la comunicación externa y el pensamiento silencioso.

La investigación moderna valida que el autodiálogo hablado es una estrategia cognitiva universalmente normal, empleada por adultos para potenciar la memoria, agilizar la identificación de objetos, ordenar el razonamiento complejo y ofrecer un soporte emocional directo. La Dra. Verónica Mora, psiquiatra y expresidenta del Capítulo de Psiquiatría y Ley de APSA, ha comentado que las personas recurren a esta práctica para organizar el pensamiento y optimizar el tiempo en sus tareas, incluso describiéndola como una «especie de arenga personal» en momentos de temor o ansiedad. Por lo tanto, la ciencia actual refuta las nociones obsoletas que asocian esta conducta con un desequilibrio mental, posicionándola como un recurso adaptativo que mejora el rendimiento y el bienestar psicológico.

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Fuentes

  • PULZO

  • Infobae

  • Heraldo de Aragón

  • Infobae

  • Diario Occidente

  • YouTube

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