Trump Impulsa la Construcción de Acorazados 'Clase Trump' para Rescatar la Hegemonía Naval de EE. UU.
Editado por: Tatyana Hurynovich
El lunes 22 de diciembre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo un anuncio trascendental: el inicio de la construcción de una nueva serie de grandes buques de guerra, bautizados como la «Clase Trump». Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia denominada el «Gold Fleet» (Flota Dorada). El anuncio, realizado desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, señala un posible giro estratégico enfocado en recuperar la supremacía de la Armada de los Estados Unidos en los océanos. El mandatario describió estas embarcaciones como las más grandes jamás construidas, destacando su papel fundamental en la reactivación del sector de la construcción naval estadounidense.
El plan maestro contempla la edificación de dos unidades iniciales, siendo la primera bautizada como «USS Defiant». El Secretario de la Armada, John Phelan, quien asumió el cargo el 25 de marzo de 2025, aseguró que el «USS Defiant» se convertirá en el buque de guerra más grande y versátil creado hasta la fecha. Las especificaciones técnicas son impresionantes: se prevé un desplazamiento de entre 30 000 y 40 000 toneladas y una eslora superior a los 256 metros. Estas dimensiones evocan el concepto de acorazado, una clase de navío que la Armada estadounidense no había desarrollado desde la Segunda Guerra Mundial. Se planea incorporar armamento de vanguardia, incluyendo misiles hipersónicos, sistemas láser de alta potencia, y potencialmente cañones electromagnéticos de riel y misiles de crucero lanzados desde submarino con capacidad nuclear (SLCM-N).
Según las proyecciones del presidente Trump, la construcción de estas dos primeras naves requerirá aproximadamente dos años y medio. El objetivo final de este ambicioso programa es alcanzar un total de entre 20 y 25 unidades. El Secretario Phelan, quien anteriormente fundó la firma de inversiones Rugger Management, LLC, enfatizó que estos buques portarán la disuasión nuclear y servirán como plataformas insignia para centros de mando. Además, el proyecto «Gold Fleet» contempla una colaboración con la industria surcoreana de construcción naval, específicamente con Hanwha, la cual, según declaraciones de Trump, inyectará 5 mil millones de dólares en un astillero ubicado en Filadelfia.
No obstante, el proyecto ha generado escepticismo entre diversos analistas sobre su viabilidad y cronograma. Mark Cancian, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), manifestó sus dudas sobre la ejecución, anticipando que la fase de diseño consumirá demasiado tiempo y que los costos serán desorbitados. Cancian señaló que este diseño choca frontalmente con la estrategia actual de la Armada de EE. UU., que prioriza el poder de fuego distribuido, y sugirió que una futura administración podría cancelar el programa. Brian Clark, investigador principal del Instituto Hudson, estimó que el costo de cada buque superará los 10 mil millones de dólares, lo que representa entre dos y tres veces el valor de los destructores modernos de la clase Arleigh Burke, cuyo precio ronda los 2.7 mil millones por unidad.
Bernard Lim, de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam (RSIS), calificó la iniciativa como un «proyecto de prestigio por encima de todo» y advirtió que el tamaño colosal de estas embarcaciones las convertiría en blancos sumamente vulnerables. La doctrina naval predominante en 2025 favorece la agilidad y los sistemas interconectados en red, en detrimento de los buques fuertemente blindados. La construcción de estos acorazados podría imponer una presión adicional a una base industrial de construcción naval ya tensionada, la cual, según algunos expertos, ha perdido la pericia necesaria para erigir buques de superficie de tal magnitud.
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Fuentes
BFMTV
The Guardian
USNI News
Le Figaro
CNBC
Boursier.com
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