Madagascar: Unidad Militar Refuerza el Clamor de la Juventud en Crisis Política

Editado por: Tatyana Hurynovich

La República de Madagascar atraviesa un punto de inflexión en su trayectoria social y política. Lo que inició a finales de septiembre de 2025 como una protesta de la juventud, la autodenominada generación 'Gen Z', por la escasez crónica de servicios básicos como agua y electricidad, ha escalado a una crisis de mayor envergadura. El descontento, exacerbado por la percepción de una gobernanza distante de las necesidades diarias, encontró un respaldo institucional inesperado.

El momento decisivo se produjo el 2 de octubre de 2025, cuando la Unidad Especial de Intervención y Lucha Antiterrorista (CAPSAT), una fuerza militar de élite, rompió su tradicional neutralidad. Mediante una declaración pública, CAPSAT manifestó su apoyo a las movilizaciones en Antananarivo, proclamando su levantamiento en nombre del pueblo. Este acto representa un movimiento sísmico que reconfigura el panorama, indicando que las demandas populares han logrado una resonancia profunda dentro de las instituciones encargadas de mantener el orden.

La respuesta inicial del poder establecido, liderada por el Presidente Andry Rajoelina, fue la disolución de su gobierno el 29 de septiembre de 2025. A pesar de este gesto, destinado a mitigar el malestar, la persistencia de las manifestaciones, que ahora exigen la dimisión del propio mandatario, sugiere que las medidas fueron consideradas insuficientes o tardías por la ciudadanía. La dinámica callejera se caracteriza por la organización descentralizada de la 'Gen Z', que utiliza hábilmente las redes sociales y ha adoptado símbolos como la calavera y las tibias cruzadas del anime 'One Piece' para cohesionar su mensaje de desafío.

El costo humano de esta escalada es significativo. Informes de entidades como las Naciones Unidas señalan que al menos 22 personas han fallecido y más de 100 han resultado heridas durante los disturbios, atribuyendo la violencia a la respuesta de las fuerzas de seguridad. La alineación de CAPSAT transforma lo que era una revuelta civil en un desafío sistémico potencial. De hecho, una facción de CAPSAT aseguró haber tomado el control del Ejército, indicando que todas las órdenes militares emanarían de su cuartel general, lo que subraya una fractura en la cadena de mando.

Este clima de convulsión invita a reflexionar sobre cómo las frustraciones acumuladas por la precariedad y la corrupción, arrastradas desde la independencia de Francia en 1960, se manifiestan colectivamente. La juventud, inspirada por movimientos en naciones como Nepal y Kenia, demuestra que la voluntad colectiva articulada puede mover estructuras antes consideradas inamovibles. La decisión de CAPSAT de escuchar el clamor de la calle, en lugar de reprimirlo, abre una vía para que la nación reoriente su rumbo hacia una mayor responsabilidad compartida.

Fuentes

  • Deutsche Welle

  • From Madagascar to Morocco: Gen Z protests shake Africa

  • Madagascar's president fires the government following days of deadly Gen Z protests

  • Gen Z protesters in Madagascar clash with police as they call for president to step down

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