China reserva espacio orbital con solicitudes para 203,000 satélites, superando ampliamente la red actual de Starlink

Editado por: Tatyana Hurynovich

Foto generada por IA para ilustrar el tema.

A finales de diciembre de 2025, el gobierno de China puso en marcha un ambicioso proceso regulatorio ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). El objetivo central es el despliegue de una megaconstelación que podría alcanzar la asombrosa cifra de 203,000 dispositivos para mediados de la década de 2030. Esta magnitud de despliegue representa un desafío directo a la hegemonía de Starlink, la red operada por SpaceX, superando significativamente sus planes actuales en términos de volumen y ambición administrativa.

La mayor parte de estas solicitudes, que suman un total de 193,428 satélites, fueron gestionadas por el recién creado Instituto de Uso del Espectro Radioeléctrico e Innovación Tecnológica (RSDTII). Esta entidad, con sede en la provincia de Hebei, se registró oficialmente el 30 de diciembre de 2025, apenas un día después de remitir la documentación técnica a la UIT. Los expedientes, denominados bajo las siglas CTC-1 y CTC-2, contemplan 96,714 satélites cada uno, organizados meticulosamente en 3,660 planos orbitales. Según los analistas del sector, este movimiento busca asegurar fechas de prioridad para la coordinación internacional, funcionando más como una barrera administrativa y técnica frente a SpaceX que como un plan de lanzamiento de ejecución inmediata.

Esta maniobra regulatoria surge en un contexto de competencia feroz por los limitados recursos orbitales y el espectro de radiofrecuencias, donde el derecho de prioridad suele otorgarse a quien presenta la solicitud primero. Pekín ha manifestado previamente su preocupación por la creciente saturación de la órbita terrestre baja debido a la rápida expansión de la constelación Starlink. Para mediados de febrero de 2026, SpaceX ya había logrado superar la marca de los 10,000 satélites operativos, consolidando su superioridad logística y operativa, mientras que el Proyecto Kuiper de Amazon Leo apenas contaba con poco más de 200 unidades en órbita en ese mismo periodo.

Expertos en legislación espacial señalan que esta estrategia obliga a los ingenieros occidentales a diseñar sus sistemas considerando las posibles interferencias o el "ruido" generado por estos satélites chinos, a menudo descritos como "satélites de papel" debido a su naturaleza burocrática inicial. Aunque existe un consenso sobre que la capacidad actual de lanzamiento de China no es suficiente para poner en órbita 203,000 aparatos de forma simultánea, el valor estratégico de los documentos es innegable para el futuro de las telecomunicaciones. Paralelamente, el gigante asiático impulsa otros proyectos nacionales de gran envergadura, como la red estatal "Guowang" y la iniciativa "Qianfan" respaldada por Shanghái, cada una con planes para superar los 10,000 satélites en los próximos años.

Esta iniciativa subraya la visión a largo plazo de China para dominar los recursos críticos de la economía espacial global. Mientras que la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. (FCC) autorizó a SpaceX el despliegue de 7,500 satélites adicionales de segunda generación para el año 2031, las solicitudes chinas CTC-1 y CTC-2 se enfocan en reservar espacio para las constelaciones del futuro. En este escenario, el marco regulatorio de la UIT se ha transformado en un campo de batalla geopolítico fundamental, donde se decide el control estratégico del espacio cercano a la Tierra y la soberanía tecnológica de las próximas décadas.

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Fuentes

  • Bloomberg Business

  • SatNews

  • China Daily

  • The Tech Buzz

  • Los Angeles Times

  • European Space Agency

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