La derrota frente a Atlanta en el Madison Square Garden puso de manifiesto una vieja debilidad en el nuevo esquema de Mike Brown. Mientras Jalen Brunson y Karl-Anthony Towns permanecen en la duela, los Knicks lucen como un firme candidato a las finales de la Conferencia Este. Sin embargo, en cuanto ambos se retiran al banquillo, el carruaje se convierte inevitablemente en calabaza.
En el segundo partido, fuimos testigos de un ejemplo clásico de una "rotación fallida". Brown intentó dar descanso a sus estrellas de forma simultánea al inicio del segundo cuarto. ¿El resultado? La eficiencia ofensiva del equipo se desplomó a niveles propios de los colistas de la G-League. Sin la visión de juego de Brunson ni el espacio que genera Towns, la banca de Nueva York se transformó en un grupo de jugadores caóticos que no sabían qué hacer con el balón.
¿Por qué Mike Brown aún no ha recurrido a un "staggering" estricto para alternar los minutos de sus figuras?
Durante la temporada regular, la profundidad de la plantilla permitía este tipo de experimentos. No obstante, los playoffs exigen una precisión quirúrgica. El Atlanta de Quin Snyder detecta cualquier debilidad al instante y castiga la ausencia de un creador de juego de élite en la cancha. Cada posesión en esos minutos de vacío le está costando a Nueva York su ventaja de localía.
La solución es evidente y Brown la conoce perfectamente. Uno de los dos, ya sea Brunson o Towns, debe permanecer en la pista durante los 48 minutos del encuentro. No se trata solo de anotar puntos, sino de controlar el ritmo del juego. Towns, en su rol de pívot organizador, puede consolidar eficazmente el juego de la segunda unidad, permitiendo que Brunson tome esos necesarios 4 o 5 minutos de respiro.
¿Lograrán los Knicks ajustarse antes de que la serie se traslade a Georgia? Probablemente sí. Mike Brown siempre se ha caracterizado por su capacidad de adaptación a lo largo de una eliminatoria. A largo plazo, este ajuste táctico no solo salvaría la serie contra los Hawks, sino que también foguearía al equipo de cara a un posible enfrentamiento contra los Celtics.
¿Están preparados los aficionados de los Knicks para ver a sus líderes jugar 42 minutos por partido? En el baloncesto actual, este es el único camino hacia el campeonato.



