Estudio de MEG Revela Cómo la Meditación Modela la Dinámica Cerebral hacia la Criticidad

Editado por: Olga Samsonova

La investigación neurocientífica actual está redefiniendo la comprensión de la meditación, demostrando que su impacto va más allá de la simple reducción del estrés para provocar alteraciones significativas en la estructura y función cerebral. Un estudio pionero que utilizó magnetoencefalografía (MEG) de alta resolución identificó que la práctica meditativa promueve el aumento de las conexiones neuronales, guiando a los practicantes hacia un estado conocido como "criticidad cerebral". Este punto de equilibrio se caracteriza por una estabilidad suficiente en las redes neuronales para asegurar una transferencia de información fidedigna, manteniendo al mismo tiempo la plasticidad necesaria para la adaptación rápida a nuevos estímulos.

El equipo de investigación, compuesto por científicos del Consejo Nacional de Investigación de Italia y la Universidad de Montreal, centró su análisis en 12 monjes budistas expertos de la tradición tailandesa del bosque. Estos practicantes habían acumulado más de 15.000 horas de práctica meditativa y residían en el monasterio de Santacittārāma, ubicado cerca de Roma. Los investigadores evaluaron la actividad cerebral durante dos modalidades fundamentales: Samatha, la atención enfocada, y Vipassana, el monitoreo abierto. La MEG proporcionó un registro preciso de las señales eléctricas generadas por la actividad neuronal, ofreciendo una visión detallada de la dinámica interna del cerebro durante estas prácticas.

Los hallazgos indican que ambas disciplinas meditativas incrementan la complejidad de las señales cerebrales en comparación con los periodos de reposo basal. Específicamente, Samatha, que busca estabilizar la mente concentrando la atención en un objeto único como la respiración, genera una configuración neuronal más estable y enfocada. En contraste, Vipassana, que implica una observación abierta y sin juicio de las sensaciones y pensamientos, desplaza la actividad cerebral hacia el estado de criticidad, considerado óptimo para el procesamiento de información. Karim Jerbi, profesor de Psicología en la Universidad de Montreal y coautor del estudio, explicó que Samatha estrecha el campo de atención, mientras que Vipassana lo expande.

Un descubrimiento clave que subraya la naturaleza activa de la meditación es la atenuación de las oscilaciones gamma, las cuales se asocian típicamente con el procesamiento de estímulos externos. Esta reducción sugiere que el cerebro no está en un estado pasivo, sino que se está reconfigurando activamente hacia una arquitectura dinámica y altamente informativa. La capacidad de distinguir entre las dos técnicas mediante el análisis del coeficiente de desviación de la criticidad confirma que cada estilo de meditación induce una firma neural única, alineada con su propósito subjetivo: la calma concentrada o la visión clara.

Esta evidencia científica refuta la noción simplista de que meditar equivale a una "desconexión total" o a inducir una calma inerte. Por el contrario, los datos recopilados indican que la meditación es un proceso de entrenamiento mental que optimiza la función cerebral, promoviendo un estado de mayor flexibilidad y eficiencia en la comunicación neuronal. Estas prácticas ancestrales, cultivadas por tradiciones como el budismo durante más de 2500 años, actúan reestructurando activamente el órgano humano para un funcionamiento superior.

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Fuentes

  • MARCA

  • El Confidencial

  • El Imparcial

  • El Tiempo

  • El Tiempo

  • Anton Paz

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