Armonía y Compromiso: Pilares de la Longevidad en las Relaciones según la Investigación
Editado por: Olga Samsonova
La durabilidad de los vínculos afectivos contemporáneos se fundamenta en un compromiso que se reafirma diariamente, trascendiendo la euforia inicial de la emoción. Un individuo con amplia experiencia matrimonial identificó el respeto, la confianza mutua, la comunicación efectiva y la paciencia como la estructura esencial de una unión perdurable, destacando la práctica consciente y cotidiana del perdón.
Esta visión se alinea con análisis psicológicos que sostienen la gestión activa de la relación como clave para la supervivencia a largo plazo. La investigación distingue entre el amor formativo inicial, que moldea la expresión afectiva, y el amor maduro, que se cimienta en la confianza derivada de la experiencia compartida. En el equilibrio entre pasión y armonía, la balanza se inclina hacia esta última, al ser una construcción deliberada y constante, a diferencia de la pasión, que puede ser transitoria.
El psicólogo John Gottman, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washington, ha dedicado su estudio a las dinámicas de pareja, pudiendo predecir la ruptura con una alta tasa de acierto al identificar patrones destructivos que deben evitarse. Los estudios psicológicos actuales señalan la desconexión emocional como una causa principal de conflicto, haciendo hincapié en la conciencia necesaria sobre los patrones perjudiciales en la interacción.
La psicóloga Cris Romero subraya que el respeto durante el conflicto y la subsiguiente capacidad de diálogo son factores decisivos para diferenciar una relación saludable de una potencialmente dañina. Por su parte, el psicólogo Mark Travers, en análisis publicados en Forbes, advierte que la rutina, el estrés diario o la asunción de responsabilidades como la paternidad pueden reducir las conversaciones profundas y el afecto, llevando a una relación que opera por inercia en lugar de por intención.
La agresión constituye una frontera universalmente innegociable en cualquier relación, y su presencia a menudo conduce a la aplicación del protocolo de "contacto cero", una técnica enfatizada por el psicólogo Iñaki Piñuel para cesar la comunicación con la fuente de daño. Junto a la agresión, la deshonestidad y la influencia del ego son consideradas transgresiones severas que menoscaban el pacto relacional. La dependencia emocional, derivada de una gestión inadecuada de la necesidad de afecto, puede llevar a la aceptación de dinámicas dolorosas.
Para contrarrestar la tendencia a la desconexión, se aconseja reintroducir los rituales de pareja que inicialmente nutrieron la conexión, dedicando tiempo exclusivo a la relación, según describe José Baldeón al analizar el proceso de desgaste conyugal. Un patrón tóxico adicional es la incapacidad para modular las emociones o expresarse sin filtro, lo que puede desencadenar explosiones impulsivas y socavar la convivencia. Mantener la salud relacional requiere la interacción de dos individuos completos, evitando la noción romántica de que uno debe suplir al otro, ya que la responsabilidad primaria de la felicidad recae en cada persona, como sostiene Mark Manson.
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Fuentes
Juventud Rebelde Digital
Islavision web
Periódico ¡ahora!
Escritores.org
La Tercera
Noticiero 90 Minutos
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