Moscú advierte a Ereván sobre la incompatibilidad entre la integración europea y la pertenencia a la UEEA

Editado por: Tatyana Hurynovich

El 5 de febrero de 2026, Moscú fue el escenario de un encuentro diplomático de alto nivel entre el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, y el presidente del Parlamento de Armenia, Alén Simonyán. Durante esta reunión, se analizó con detenimiento el rumbo geopolítico que está tomando Armenia en el actual escenario internacional. Lavrov fue contundente al señalar que la ambición de Ereván por una integración europea, que implica la adopción de normativas y estándares de la Unión Europea, resulta «técnicamente imposible» de compaginar con su permanencia en la Unión Económica Euroasiática (UEEA), debido a las diferencias estructurales irreconciliables entre ambos bloques.

A pesar de esta advertencia sobre la complejidad técnica de mantener una doble lealtad económica, la representación rusa reafirmó que Moscú mantendrá un respeto absoluto hacia cualquier decisión soberana que el pueblo armenio decida tomar. Por su parte, el orador Simonyán clarificó la postura de su administración, indicando que, en el momento actual, Ereván no percibe una necesidad imperiosa de abandonar la UEEA. Según el funcionario armenio, el gobierno todavía confía en la posibilidad de hallar soluciones que beneficien a todas las partes y permitan una cooperación fluida con ambos bloques económicos.

Durante el diálogo, Lavrov subrayó que el Kremlin es plenamente consciente de los esfuerzos del liderazgo armenio por conservar sus vínculos históricos con Rusia. No obstante, observó que estas intenciones chocan frontalmente con la postura de los socios europeos, quienes parecen actuar bajo una lógica de exclusividad. Simonyán aprovechó la ocasión para señalar la existencia de una retórica poco amistosa en diversos medios de comunicación públicos rusos, lo que ha generado una notable tensión en el espacio informativo. Lavrov respondió enfatizando que la Unión Europea suele imponer a las naciones una elección dicotómica de «con nosotros o contra nosotros», una estrategia que describió como la lógica persistente de Bruselas en el territorio postsoviético.

Este debate se produce tras un hito importante: el 2 de diciembre de 2025, Armenia y la Unión Europea suscribieron en Bruselas una Agenda de Asociación Estratégica, consolidando sus relaciones bilaterales. El primer ministro armenio, Nikol Pashinyán, ha defendido previamente lo que denomina una estrategia de «cobertura política». Según esta visión, el país avanzará en su acercamiento a la UE mientras continúa siendo un miembro activo de la UEEA, al menos hasta que la necesidad de una elección definitiva sea inevitable. Pashinyán ha insistido en que cualquier resolución final se basará en el «libre albedrío de la ciudadanía armenia» y ha garantizado que su nación no se involucrará en proyectos que perjudiquen a Rusia.

En el ámbito de la cooperación económica, Lavrov presentó datos estadísticos que ilustran los beneficios tangibles que Armenia ha obtenido desde su ingreso en la UEEA en 2015. Destacó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Armenia ha experimentado un crecimiento extraordinario, pasando de 10.500 millones de dólares en 2015 a alcanzar los 26.000 millones de dólares estimados para 2025, lo que representa un incremento de 2,5 veces. Los análisis técnicos confirman que, tras una década de integración, el PIB del país ha subido un 60%, mientras que el PIB per cápita se ha elevado un 120%, marcando un récord sin precedentes entre los países que integran la unión.

El dinamismo comercial también refleja esta tendencia positiva, con un aumento de las exportaciones armenias hacia los mercados de la UEEA de más de 13 veces en el periodo analizado. La actividad económica interna en Armenia ha mostrado una vitalidad superior a la esperada; durante los primeros once meses de 2025, el crecimiento acumulado alcanzó el 8,3%. Esta cifra supera con creces la previsión del presupuesto estatal para 2025, que se había fijado inicialmente en un 5,1%, lo que demuestra la solidez de los lazos económicos regionales actuales frente a las incertidumbres externas.

Finalmente, el analista político Serguéi Minasyán, subdirector del Instituto del Cáucaso, sitúa estas tensiones en un marco geopolítico más amplio. Minasyán sugiere que el desenlace del prolongado conflicto en Ucrania, que persiste en febrero de 2026, será el factor determinante que defina el rol futuro de Rusia en su zona de influencia tradicional. En este contexto, el dilema diplomático entre la adopción de los estándares de la UE y el cumplimiento de las obligaciones con la UEEA se mantiene como el principal desafío para la política exterior de Ereván, que por ahora busca ganar tiempo antes de tomar una decisión irreversible.

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Fuentes

  • English Jamnews

  • ARMENPRESS Armenian News Agency

  • RUSSIA'S PIVOT TO ASIA

  • MassisPost

  • PanARMENIAN.Net - Mobile

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